Graves violencias contra cristianos en países musulmanes

La publicación del extenso informe del Pew Forum sobre las restricciones a la libertad religiosa (Cfr. Aceprensa 8-01-2010) que padece la mayoría de la población mundial, especialmente en países musulmanes, coincide con el incremento de la violencia contra cristianos en algunos lugares especialmente significativos, porque se habían caracterizado hasta tiempos recientes por una relativa concordia: es el caso, por ejemplo, de Egipto, Irak o Malasia. Se trata de situaciones muy graves, que están en las antípodas de tantos debates europeos sobre libertad religiosa o laicismo.

Se comprende la inquietud del Papa Benedicto XVI, que ha debido lamentar actos concretos de estragos y muertes con excesiva frecuencia en sus audiencias de miércoles y domingos. El lunes 11 de enero, en su tradicional discurso de comienzo de año al Cuerpo Diplomático, se refirió “en particular, a los cristianos de Oriente Medio. Amenazados de muchos modos, incluso en el ejercicio de su libertad religiosa, dejan la tierra de sus padres, donde creció la Iglesia de los primeros siglos. Con el fin de darles apoyo y hacerles sentir la cercanía de sus hermanos en la fe, he convocado para el próximo otoño una Asamblea especial del Sínodo de Obispos sobre Oriente Medio”.

La situación es muy grave, como se sabe, en Irak y en Tierra Santa. Pero en fechas recientes, han saltado al primer plano los duros acontecimientos de Iraq, Pakistán, Somalia, Malasia o Egipto.

Los ataques a iglesias cristianas en Malasia pueden acabar echando por tierra la imagen que tenía hasta ahora ese país de practicar un Islam moderado, y han incrementado las tensiones étnicas. En muy pocos días, nueve lugares de culto ardieron, atacados con cócteles Molotov, a raíz de la polémica desatada por la decisión del Tribunal de Supremo de autorizar a un diario católico que utilice la palabra árabe “Alá” para referirse a Dios en sus ediciones en lengua malaya. El Gobierno de Kuala Lumpur apeló la sentencia, por estimar que podría alentar conversiones religiosas.

Malasia es un Estado confesional, con el 62% de población musulmana, y un 10% de cristianos (850.000 católicos). La hostilidad contra los cristianos procede de fanáticos islamistas y tiene motivaciones también políticas. La frecuencia e impunidad de los atentados inquieta a los propios musulmanes moderados. Hasta el punto de que grupos de voluntarios de una federación de 130 ONG musulmanas han organizado rondas en ciudades importantes del país para proteger los edificios cristianos. Está en juego la convivencia interreligiosa, así como el respeto a las minorías ancestrales, chinas o hindúes.

Más eco en la prensa occidental ha tenido la manifestación de coptos en El Cairo en defensa de la concordia religiosa, tras el ataque contra los fieles que celebraban la Navidad, según el calendario oriental, en el pueblo de Naya Hamadi, en la provincia de Quena, 600 kilómetros al sur de El Cairo. Desde un vehículo dispararon contra las personas que habían participado en las ceremonias, y mataron a siete de ellas. Ha sido el incidente más sangriento desde los graves disturbios de los años noventa. Los coptos, en torno al 10% de la población egipcia, constituyen la comunidad cristiana más numerosa de Oriente Medio.

La discriminación que los creyentes sufren en Pakistán fue denunciada el pasado mes de noviembre por el obispo de Faisalabad en la Cámara de los Diputados de Italia. Pakistán es una República islámica, con 170 millones de habitantes. Los cristianos son 3 millones, el 2% de la población. La Constitución asegura teóricamente la libertad de culto, pero los no musulmanes son de hecho ciudadanos de segunda clase. Además, la aplicación de leyes ambiguas produce cada vez más intolerancia, con manifestaciones extremas, como las de septiembre de 2009: la turba enfurecida atacó una aldea cristiana y mataron a ocho personas sólo porque alguien fue acusado de haber profanado el Corán. Es la quinta vez que se produce este tipo de episodios desde 1983.

Sobre el exterminio de los cristianos somalíes, por parte de la milicia islamista Shabab, que controla el sur del país, informó ampliamente The Economist a finales de octubre de 2009. El semanario británico concluía que

Somalia es probablemente el país del mundo más hostil a los cristianos. Las iglesias y cementerios cristianos han sido destruidos. Centenares de fieles han sido asesinados. Ser sorprendido con una Biblia acarrea la ejecución inmediata. Solo queda ya alrededor de un millar de cristianos, todos somalíes. Las últimas monjas de la capital, Mogadiscio, fueron expulsadas hace dos años.

La inestabilidad en Irak, desde la caída de Sadam Husein, afecta también muy negativamente a los cristianos. Durante las Navidades se produjeron tres muertos y varios heridos en atentados contra iglesias de Mosul. Desde 2008 la espiral de la violencia ha causa más de cuarenta muertes en esa ciudad, incluido el arzobispo de la diócesis, y el exilio de unos doce mil cristianos.

Por su parte, la jerarquía católica no cesa de trabajar por la concordia: “El mensaje de paz y esperanza -subraya el arzobispo de Kirkuk- anunciado por los ángeles, sigue siendo nuestro mejor deseo en esta Navidad para todo el país: deseamos trabajar juntos para construir paz y esperanza en los corazones de todos los hombres y mujeres de Irak”.

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