Científicos y creyentes

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Duración lectura: 4m. 44s.
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Utrecht. Andries en de wetenschappers (“Andrés y los científicos”) es un programa semanal de la televisión holandesa que ha entrado en su tercera temporada. Se emite por la cadena estatal, financiada con dinero público, durante las horas reservadas a la programación religiosa protestante. Por el programa han pasado científicos cristianos holandeses y extranjeros que hablan de su especialidad, de su vida y del impacto de la fe en el trabajo que realizan.

El creador y presentador es el periodista Andries Knevel (1952), que estudió teología en la Universidad Libre de Amsterdam. Está casado, tiene tres hijos y es director de programación de la emisora protestante EO.

La guía de TV anuncia el programa de esta manera: “¿Tienen algo que ver entre sí la fe y la ciencia? ¿O, según proclaman algunos ateos, es la ciencia la mejor manera de perder la fe? ¿Cómo abordan estas cuestiones los científicos que también son cristianos? ¿Les toman en serio sus compañeros? ¿Viven en dos mundos o tienen razones para creer en Dios precisamente por sus conocimientos científicos? Andries Knevel entrevista a científicos prestigiosos para encontrar respuestas a estas preguntas”.

El formato del programa responde a un esquema más o menos fijo. Knevel aparece junto al edificio –generalmente una universidad de prestigio– donde trabaja el personaje elegido, y va hablando sobre él hasta el lugar del encuentro. Antes de llegar, algunos compañeros de trabajo opinan sobre él y le formulan alguna objeción a la compatibilidad de ciencia y fe. Una vez en la oficina, el laboratorio o el aula, el científico explica de forma accesible la esencia de su investigación. Después, Andries habla con él sobre su fe. En algunos casos, le acompaña al templo donde el entrevistado se siente cerca de Dios y apoyado o querido por Él.

En su programa, Knevel ha visitado distintas universidades y centros de investigación de los Países Bajos, y también algunos extranjeros. Por ejemplo, viajó a EE.UU. para entrevistar a Katharine Hayhoe, directora del Centro de Ciencias del Clima de la Universidad Tecnológica de Texas.

Hayhoe está considerada una de las cien personalidades más influyentes del mundo. Forma parte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), de la ONU. En el programa de Knevel, un colega le pregunta por qué le preocupa tanto el cambio climático si está convencida de que Dios creó y gobierna el mundo. Ella responde que “Dios creó el mundo, pero nos dio el cerebro y la libertad para cuidarlo”. Considera que el conflicto entre fe y ciencia es algo provocado por los que se meten a hacer ciencia con la religión o los que quieren solucionar cuestiones religiosas desde la ciencia. Cita la investigación de la socióloga Elaine Ecklund, que entrevistó a 1.700 científicos de las instituciones más prestigiosas de EE.UU. y encontró que el 40% son creyentes.

“Dios creó el mundo, pero nos dio el cerebro y la libertad para cuidarlo” (Katharine Hayhoe)

También ha aparecido en el programa Eveline S. van Leeuwen (1978), profesora de Economía Urbana en la Universidad de Wageningen (Países Bajos). Es protestante y no encuentra ningún conflicto entre la religión y la ciencia. En el programa explica que con su trabajo quiere conseguir un mundo más sostenible y saludable.

Un físico en la capilla

En otro episodio, mientras Andries Knevel camina por el campus de la Universidad de Leiden, comenta que fue fundada en 1575 con dinero procedente de los bienes confiscados a la Iglesia católica. Guillermo I de Orange agradeció así a los habitantes de Leiden su resistencia a las tropas de Felipe II. La universidad debería formar jóvenes protestantes en la recién fundada República, libre ya de la corona española. Toda esta introducción para contar que, oh paradoja, va a entrevistar a Carlo, un católico practicante.

El Prof. Carlo W.J. Beenakker (1960), catedrático de Física Teórica, es uno de los expertos en física mesoscópica más reconocidos a nivel internacional. Beenakker es un excelente orador y también es conocido por su habilidad para popularizar la física. Con apenas 24 años, obtuvo su doctorado cum laude, y a la edad de 31 fue uno de los catedráticos más jóvenes de la Universidad de Leiden y también el primer profesor de Teoría de la Física Mesoscópica en Holanda. En 1999 ganó el Premio Spinoza, el más prestigioso del país. Se otorga a los investigadores holandeses que más destacan en su campo y está dotado con 2,5 millones de euros, que se destinan a nuevos proyectos científicos.

Para responder a Knevel sobre su fe, Beenakker le llevó a una capilla situada cerca del canal más céntrico de la ciudad y le mostró el Santísimo Sacramento expuesto en la custodia diciéndole: “Aquí vengo todos los días a misa. En esa hostia está Cristo presente, me ve y me escucha. Para mí, el hecho de que gente sin ninguna formación o con alto nivel académico lo crean igualmente, es de un valor inmenso”.

Para la tercera temporada de Andries en de wetenschappers, Knevel había previsto viajar a EE.UU. para entrevistar a científicos de las universidades de Harvard, Boston y Nueva York, pero las restricciones por el covid-19 le ha obligado a limitarse a científicos creyentes holandeses. “He descubierto que son temas en los que piensan con frecuencia y han resultado conversaciones interesantes”, comenta satisfecho.