España: los niños musulmanes recibirán clase de religión

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El Estado español firmó en 1996 un convenio con musulmanes y protestantes sobre enseñanza de la religión en las escuelas públicas (ver servicio 38/96). Ambas confesiones están reconocidas oficialmente como religiones de “notable arraigo” en España, a efectos de celebrar acuerdos formales con el Estado.

Las autoridades civiles se comprometieron a retribuir a los profesores -como los que enseñan religión católica-, siempre que hubiera un mínimo de diez alumnos, aunque fuese necesario agruparlos por niveles y centros. Posteriormente se les dio el estatuto jurídico de “personal contratado” por la Administración pública. Pero el sistema no se ha podido aplicar hasta ahora por falta de acuerdo entre los representantes de las dos grandes federaciones islámicas para designar a los profesores.

Después de diversas reuniones con el Ministerio de Justicia, las federaciones islámicas han llegado a una fórmula para elaborar una lista única de docentes de religión. Por su parte, las autoridades civiles exigen unos requisitos mínimos de titulación académica (semejantes a los establecidos para la enseñanza primaria y secundaria en España).

Se espera que, antes de fin de año, una comisión mixta (musulmanes y Ministerio de Educación) elabore el texto definitivo del convenio, para que pueda entrar en vigor al comienzo del próximo curso académico. Según se estima, en España hay cerca de 50.000 hijos de musulmanes en edad escolar.

El gobierno español quiere continuar avanzando en el proceso de integración, también democrática, de los musulmanes residentes en España. Su deseo es evitar que, en las clases de religión, prevalezcan las tendencias islámicas que siguen sin separar lo religioso de lo político-civil. De hecho, en países de origen de los emigrantes, no se reconoce, o está limitada, la libertad religiosa de otras confesiones. La opinión pública española ve con buenos ojos que los niños musulmanes reciban clase de su religión, pero espera, al menos, reciprocidad ante el espíritu abierto con que en Europa se facilita el culto y la educación de los emigrantes islámicos.

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