El puñetazo de san Pedro

No, no es necesario que vaya a buscar el evangelio. Ya le digo yo que la única alteración del orden público que protagonizó san Pedro aconteció en el Huerto de los Olivos, y ahí no hubo golpes, sino “únicamente” una oreja cortada: la del criado del sumo sacerdote que iba en la madrugadora comparsa de traidores. Solo una oreja fría y sanguinolenta arrojada al polvo; nada más. El del puñetazo es otro Pedro: su actual sucesor, del que algunos esperan

Contenido Oculto

Suscríbete a Aceprensa o inicia sesión para continuar leyendo el artículo.

Acceder
Suscripción

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on print
newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares