Cristianos en Oriente Medio: tiempo de valientes

Oriente Medio se desangra de cristianos. Samir Kalil, jesuita y experto en el Islam, analiza en unas declaraciones a la agencia Zenit la situación actual del cristianismo en esta zona y sus perspectivas de futuro.

La hemorragia de cristianos en Tierra santa – no alcanzan ni el 10% de la población total – ha sido uno de los temas más tratados en el Sínodo de Obispos sobre Oriente Medio, que ha reunido hasta el domingo 24 de octubre a los principales líderes cristianos mediorientales, junto con algunos invitados judíos y musulmanes. A Benedicto XVI le preocupa la difícil situación que lleva a muchos cristianos a optar por emigrar.

Samir Kalil, de procedencia egipcia aunque actualmente reside en Líbano, es un testigo privilegiado de este fenómeno. Á día de hoy, el Líbano es precisamente la vanguardia del cristianismo en territorio árabe, mientras que otros territorios tradicionalmente respetuosos con lo cristiano como Indonesia o Egipto han ido radicalizándose en su islamización.

Entre las causas de este proceso Kalil señala la incidencia de grupos anti-occidentales como los Hermanos Musulmanes, financiados en muchos casos por estados árabes como Arabia Saudí.

El problema del Islam institucionalizado

Kalil subraya la diferencia entre el musulmán particular y el Islam como forma política: “Tomado singularmente, el musulmán es mucho más cercano a nosotros los cristianos orientales que un ciudadano europeo”. Sin embargo, el estado islámico es diferente: “la libertad de conciencia es inexistente, existe solo la tolerancia de soportar que el cristiano permanezca en tierra islámica, pero con muchas limitaciones”.

El cristianismo se identifica con los valores degradantes de una sociedad occidental corrompida por el lujo y la avaricia. Por eso, según Kalil, la solución no pasa por proponer una “alternativa cristiana” al problema, sino por acelerar la llegada de formas y modos modernos en política. Muchos musulmanes reconocen la falta de democracia de sus regímenes Y echan en falta una mejor distribución de las riquezas, el establecimiento de una verdadera justicia social. Por otro lado, “la libertad de conciencia y de expresión es augurada por muchos, y esto no porque la gente quiera alejarse del Islam, sino porque lo quiere vivir de un modo más personal”.

¿Quedarse o no quedarse?

Ante la situación de marginación social y legal, los cristianos están optando en muchos casos por emigrar. Kalil opina que no se puede obligar a nadie a quedarse, pero reclama un mayor sentido de comunidad: “si todos hicieran lo mismo, esta región se encontraría enseguida sin cristianos”. Pide que si finalmente emigran no lo hagan “con el ansia de dinero en el corazón”, sino con el Evangelio, para que sean semilla de cristiandad allá donde vayan.

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