Benedicto XVI encuentra en Jordania un islam dispuesto al diálogo

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Duración lectura: 4m. 57s.

El portavoz vaticano, padre Federico Lombardi, destacó el acierto que, en su opinión, ha constituido la elección de Jordania como primer destino del itinerario papal en Tierra Santa, del 8 al 15 de mayo: “Jordania en este momento es en el escenario de Oriente Medio un país esencialmente sereno, y el hecho de comenzar el periplo por este punto ha hecho que el inicio del viaje sea particularmente positivo”.

En efecto, la misa que el Papa celebró este domingo en el Estadio Internacional de Amán convocó a más de 30.000 personas, en un país cuya comunidad católica cuenta con unas 109.000. A propósito del Año de la Familia que la Iglesia celebra en Tierra Santa, y coincidiendo con que varios países festejaban el Día de la Madre, Benedicto XVI dedicó buena parte de su homilía a la familia y de modo especial a “la particular dignidad, vocación y misión de las mujeres en el plan de Dios”. “Desde las primeras páginas de la Biblia vemos cómo hombre y mujer, creados a imagen de Dios, están llamados a complementarse el uno con el otro como administradores de los dones de Dios y como sus colaboradores en comunicar el don de la vida, sea la física como la espiritual, a nuestro mundo”, señaló el Papa. Sin embargo lamentó que “desafortunadamente, esta dignidad y misión donadas por Dios a las mujeres no siempre han sido suficientemente comprendidas y estimadas”.

Las relaciones entre fe y razón
En su visita a la mezquita Rey Hussein Bin Talal de Amán, el Papa condenó la manipulación política de las religiones y se refirió a las relaciones entre la fe y la razón, invitando a que “sepamos que la religión humana es en sí misma un don de Dios, y se eleva al plano más alto cuando es iluminada por la luz de la verdad de Dios. En realidad, cuando la razón humana consiente humildemente en ser purificada por la fe no resulta en absoluto debilitada; antes bien, sale reforzada para resistir a la presunción de exceder sus propios límites”.

Como respuesta a estas palabras, el príncipe Ghazi Bin Muhammed Bin Talal, primo y consejero del rey de Jordania, presidente del Instituto al-Bayt para el Pensamiento Islámico y una de las figuras más destacadas mundialmente en el diálogo interreligioso, ha dirigido un discurso al Papa. En su intervención, el príncipe dio por zanjada la controversia a propósito de la lección del pontífice en Ratisbona y lo saludó como “sucesor de Pedro”.

En concreto, el primo del rey jordano ha agradecido al Papa las precisiones sobre el sentido de sus palabras en Ratisbona, y ha señalado que “los musulmanes han apreciado particularmente la aclaración según la cual lo dicho en Ratisbona no reflejaba vuestra opinión, Santidad, sino que era simplemente una cita en una lección académica”. El príncipe también ha criticado las “interpretaciones erradas que en Occidente se dan sobre el Islam”, y ha recordado el deber que tienen los musulmanes de explicar los valores verdaderos de su fe.

También se ha referido Ghazi Bin Talal a la forma en que el Papa acogió la iniciativa firmada en octubre de 2007 por algunos de los más conspicuos expertos del mundo islámico, que publicaron una carta abierta (ver Aceprensa, 24-10-2007) en la que resaltaban la necesidad de la paz entre musulmanes y cristianos. El príncipe ha dicho a Benedicto XVI que ha sido “como resultado de aquella iniciativa que, basándose en el sagrado Corán y en la santa Biblia, se ha reconocido el primado del amor de Dios y del amor del prójimo, bien en el cristianismo bien en el Islam”. A propósito de ello, el primo del rey se ha referido además a que “el Vaticano, bajo vuestra guía personal, Santidad, ha puesto en marcha el primer seminario del forum católico-musulmán internacional, del 4 al 6 de noviembre de 2008”.

Al encuentro de los cristianos en Jordania
Otro de los objetivos del viaje papal a Jordania era el de apoyar a la pequeña comunidad cristiana (en torno al 3%) y a la católica en particular (algo más del 1,5%). De “impresionante” ha calificado el portavoz vaticano la recepción al pontífice por parte de aquellos cristianos, que se volcaron con la presencia de Benedicto XVI en varias obras que demuestran la vitalidad de la iglesia católica jordana. Así, el Papa ha inaugurado una nueva sección en el Centro Reina de la Paz para jóvenes y discapacitados, y ha bendecido la primera piedra de una universidad en Madaba, una iniciativa que se juzga de gran utilidad para toda la cultura de Oriente Medio.

Asimismo ha puesto el Papa las primeras piedras de dos iglesias –la latina y la greco-melquita– que, construidas en los lugares del bautismo de Cristo, buscan relanzar las peregrinaciones a las orillas del Jordán en memoria de aquel momento de la vida del Salvador: “A través de los siglos, muchos peregrinos han venido al Jordán para buscar la purificación, renovar su fe y estar más cerca del Señor. Así lo hizo la peregrina Egeria, que dejó un escrito sobre la visita al final del cuarto siglo”, afirmó el Papa refiriéndose a la viajera que contó su peregrinación en el célebre Itinerarium ad Loca Sancta.

Por su parte, el patriarca latino de Jerusalén, Fouad Twal, nacido en Jordania, se refirió a los millones de palestinos acogidos por Jordania y al cerca de un millón de iraquíes que han emigrado últimamente al país, entre los cuales unos cuarenta mil son cristianos que reciben asistencia material y espiritual por parte de la Iglesia.

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