Alemania: las sectas no son una amenaza para el Estado

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Duración lectura: 1m. 54s.

Colonia. Las sectas no constituyen peligro para el Estado alemán, pero algunas pueden ser perjudiciales para las personas que se adhieren a ellas. Esa es la conclusión del informe final, aprobado por el Bundestag el mes pasado, de la comisión parlamentaria que durante dos años ha estudiado las actividades de las sectas en Alemania.

En mayo de 1996, el Parlamento decidió constituir una comisión de estudio sobre las sectas, integrada por políticos y expertos. El informe final, de más de 600 páginas, indica que hay movimientos con un alto potencial conflictivo y propone crear una fundación federal que promueva la investigación sobre esos grupos. Sin embargo, precisa que las sectas no suponen ninguna amenaza para el Estado y para la sociedad alemana.

De la investigación sobre sectas y “grupos terapéuticos” (de ayuda psicológica) se excluyó desde el primer momento a las organizaciones e instituciones eclesiásticas, ya que, según el artículo 140 de la Ley Fundamental alemana, el Estado no debe interferir en cuestiones internas de las dos principales Iglesias cristianas -luterana y católica- del país.

Según la diputada democristiana Ordtrun Schätzle, presidenta de la comisión, la investigación se ha regido por el principio de neutralidad y tolerancia estatales, y en ningún momento se ha intentado crear una “lista negra” de grupos conflictivos. También se ha evitado emplear el término “secta”, por no considerarlo apropiado en un documento oficial y para no estigmatizar a determinadas organizaciones. El informe fue aprobado por todos los grupos parlamentarios a excepción del ecologista, según el cual habría sido necesario distinguir más claramente entre grupos religiosos y grupos psicológicos.

La comisión considera que la Iglesia de la Cienciología merece un tratamiento aparte. El informe recomienda que la organización siga siendo controlada por organismos federales y de los Länder debido a sus fines supuestamente contrarios al Estado.

Algunas voces han criticado la propuesta de crear una fundación para el estudio de las sectas: sería, dicen, un organismo inquisitorial. Schätzle ha replicado que con la fundación sólo se pretende fomentar la investigación para informar a la sociedad a través de publicaciones.

Vicente Poveda

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