El acceso de los divorciados a los sacramentos hace patentes las diferencias

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Durante esta semana, los padres sinodales han debatido en las Congregaciones generales sobre la tercera parte del Instrumentum laboris, “La misión de la familia hoy”. Según han explicado los portavoces del Vaticano, uno de los temas más debatidos durante estos días en el aula del Sínodo fue el de los católicos divorciados y vueltos a casar.

Entre la tarde del miércoles y la mañana del jueves hubo 93 intervenciones, y según Romilda Ferrato –una de las personas que ayudan al portavoz del Vaticano– el debate sobre la comunión a los divorciados “cristaliza más que otras cuestiones los diferentes enfoques que se expresan en esta asamblea, como aquellos que subrayan que el papel de la Iglesia no es seguir a la opinión pública o política, sino ser fieles al Señor, o los que dicen que la Iglesia debe estar cerca de la gente a pesar de sus fracasos sin por esto traicionar la doctrina, y quien apela a la prudencia y advierte del peligro de adoptar decisiones que pueden aumentar la confusión general y turbar a los fieles. Entre las dos posturas hay muchos matices”.

Algunos afirman que la Iglesia no puede excluir de los sacramentos de forma permanente a algunos de sus miembros

La palabra de Dios no cambia

Bernd Hagenkord, portavoz para el idioma alemán, dijo que muchos padres sinodales se pronunciaron por resumir “de forma clara e inequívoca la visión cristiana del matrimonio, haciendo hincapié en que la Iglesia no tiene la autoridad o el poder de cambiar la palabra de Dios. Otros afirmaron que, siguiendo las enseñanzas de Jesús, la Iglesia no puede excluir a algunos miembros de los sacramentos de forma permanente, porque no somos funcionarios de aduanas que controlan la pureza de los cristianos”.

En cuanto a la vía penitencial propuesta por el cardenal Walter Kasper como condición para el acceso a la comunión, Mons. Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla (México), dijo a los periodistas que se trata de un camino, similar al de las Iglesias ortodoxas, que prevé el arrepentimiento, aceptar los errores cometidos, y empezar un nuevo viaje”.

En cambio, Mons. Stanisław Gądecki, arzobispo de Poznań y presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia, reiteró que el episcopado polaco ha “descartado” la posibilidad de la comunión, subrayando que los divorciados vueltos a casar “no están excomulgados, y hay muchas maneras de participar en la vida de la Iglesia”, y reconoció que a veces “los que están excluidos de la comunión eucarística tienen un deseo más fuerte que los que pueden acceder a ella”.

A falta de una solución clara, Hagenkord dio noticia también de una propuesta que supondría un aplazamiento: “Se ha sugerido establecer una comisión para estudiar este tema después del Sínodo, para no tomar una decisión prematura. Se ha sugerido también una pastoral adaptada a nuestro tiempo y a las exigencias actuales, incluyendo unas normas de Derecho Canónico apropìadas”.

La experiencia de un matrimonio

Una buena respuesta a las preocupaciones sobre los divorciados casados civilmente, la dieron Massimo y Patrizia Paloni, un matrimonio que forma parte de las dieciocho parejas que participan en el Sínodo como auditores. “Para nosotros el tema de la acogida es importante. Venimos del Camino Neocatecumenal, y a nuestras comunidades se acercan divorciados vueltos a casar, personas que tienen problemas afectivos y luchas internas. Incluso si no pueden acceder a los sacramentos, no se sienten excluidos, y esto también ayuda a resolver los problemas. Hemos visto a muchos reconciliarse, y en los casos en que esto no es posible, se recibe consuelo al sentirse acogidos”.

Incluso si no pueden acceder a los sacramentos, es importante que no se sienten excluidos, lo cual también ayuda a resolver los problemas

Massimo y Patrizia, que tienen doce hijos, se presentaron en el aula sinodal con su último hijo, Davide, que tiene solo 4 meses, y su foto ha dado la vuelta al mundo. En referencia a las críticas de muchos católicos, que achacan excesiva rigidez a la encíclica Humanae vitae de Pablo VI, Patrizia dice que “para nosotros, estar abiertos a la vida y educar a los niños no ha supuesto un esfuerzo para adaptarse a una moral venida desde arriba, sino una decisión libre de adherirnos a la voluntad de Dios. Y saber que colaboramos en la creación de una nueva existencia es un don y una alegría”.

“A los padres sinodales les hemos explicado nuestra experiencia, que es la de muchos matrimonios: cada familia cristiana, en el fondo, tiene la misión de transmitir la fe. Pero detrás es necesario que haya un camino de formación”. Massimo y Patrizia piensan que “la genialidad de la iniciación cristiana está precisamente en la gradualidad con la que te lleva a vivir la radicalidad del Evangelio, cada uno en base al camino que ha realizado. La base de todo es hacer que la fe crezca en un hombre: el resto es una consecuencia”.

Una carta y un borrador

Por otra parte, uno de los firmantes de la ya famosa carta de los 13 cardenales dirigida al Papa, el arzobispo de Caracas monseñor Jorge Liberato Urosa Savino, explicó que el texto filtrado a la prensa era un “borrador preliminar”, que no coincide con el documento finalmente entregado, y aseguró que todos aceptan las disposiciones de Francisco.

En una entrevista a Vatican Insider, una página web de La Stampa de Turín, monseñor Urosa dijo que la carta fue entregada la mañana del lunes 5 de octubre y recogía “una serie de preocupaciones” que algunos cardenales manifestaron al Pontífice.

“Fue una iniciativa honesta, en buena fe, con respeto al Santo Padre. Era una carta que debía permanecer reservada y los que han fallado son los que la han dado al público. Entonces se generó una tormenta en un vaso de agua, porque le dieron un exagerado valor”, precisó el purpurado.

La carta se centraba en dos cuestiones principales: la composición de la comisión de diez eclesiásticos que redactarán el documento final de este Sínodo, nombrados por el Papa; y el Instrumentum laboris o documento de trabajo que enmarca los debates del Sínodo.

El tema de los divorciados vueltos a casar cristaliza más que otras cuestiones los diferentes enfoques que se expresan en el Sínodo

“La mayoría de los círculos menores han considerado que hay que hacer una reestructuración del Instrumentum laboris. Hay que cambiarlo, reelaborarlo, hay que darle un sentido más bíblico y más pastoral. No sé si habrá tiempo para este cambio, quizás nos quedemos en una lavadita de cara”, comentó el arzobispo de Caracas.

Según el cardenal, la carta que él firmó no corresponde a la filtrada a la prensa, porque la que finalmente se envió a Francisco “no decía nada sobre el colapso de las Iglesias protestantes”. Con esas palabras hizo referencia a un pasaje de la misiva difundida en el blog en el cual, los firmantes, advertían: “El colapso de las iglesias protestantes progresistas en la época moderna, acelerado por su abandono de los elementos clave de la fe y de la práctica cristiana en nombre de la adaptación pastoral, justifica una gran cautela en nuestras discusiones sinodales”.

Diferencias sin divisiones

“Este es mi tercer sínodo. En todos los sínodos evidentemente hay discusiones, hay puntos de vista, diferencias, hay sensibilidades tanto teológicas como culturales, pastorales distintas entonces hay debates. Pero siempre se llega a un consenso y así va a ser en este también”, anticipó

Por otra parte, el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Francisco Robles Ortega, afirmó que el ambiente entre los “padres sinodales” es de mucha libertad; aseguró que las perplejidades sobre el cambio de método de trabajo en el Sínodo se han despejado, porque desde el primer momento estaban claros los pasos a recorrer, los cuales “se está llevando sin zozobras y sin sobresalto”.

“Nada de divisiones, eso no se percibe en la asamblea ni tampoco una supuesta voluntad de llevar al Sínodo en una dirección específica; yo percibo la gran diversidad del análisis de la realidad, eso es obvio, hay diferencias pero no esa división”, concluyó monseñor Robles Ortega.

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