Una red de participación ciudadana

Internet tiene una inmediatez que sirve para coordinar rápida y eficazmente grandes grupos de gente. Y para crear y fortalecer grupos de presión (lobbies) que sirvan para hacer llegar las inquietudes de la ciudadanía a la clase política y empresarial. El más claro ejemplo de ello es MoveOn (www.moveon.org), un sitio web de Estados Unidos de ideología progresista nacido en 1998 por iniciativa de dos empresarios de Silicon Valley. Su labor inicial consistió en realizar campañas para enviar correos electrónicos firmados por ciudadanos a los congresistas norteamericanos. Hoy en día siguen llevando a cabo ese tipo de campañas, al tiempo que canalizan pequeñas donaciones económicas a los candidatos demócratas, lanzan anuncios publicitarios para apoyar sus campañas u organizan manifestaciones.

“Un inquebrantable compromiso con los valores conservadores, pro-familia y de promoción de la fe (pro-faith)” es lo que defiende Grassfire (www.grassfire.org). Entre sus campañas más recientes se cuentan la de protesta contra el proyecto de ley de inmigración estadounidense recientemente frenado por el senado o la demanda de una protección más segura para la infancia ante el porno online. Es el alter ego de MoveOn en el bando republicano. La Christian Coalition (www.cc.org), nacida antes de la llegada de Internet, también aprovecha su poder para movilizar y coordinar a sus miles de miembros, el núcleo de la llamada derecha religiosa en Estados Unidos.

En España, la plataforma ciudadana HazteOir.org (HO) (www.hazteoir.org) es el único lugar en la Red que ofrece algo semejante y que haya logrado una influencia efectiva. Portal nacido en 2001, ha sido el cauce por el que miles de ciudadanos han hecho llegar su apoyo y sus quejas a partidos políticos, administraciones públicas, individuos o empresas. Además, ha participado activamente en movilizaciones como las que tuvieron lugar con motivo de la ley de matrimonios del mismo sexo o la LOE.

Su éxito, según Ignacio Arsuaga, presidente de la plataforma, se basa “en la ilusión de un grupo pequeño de ciudadanos” y “en haber sabido conectar con un sector de la sociedad, ofreciendo un cauce para su participación en la vida pública”.

Activismo electrónico global

Aunque Arsuaga afirma que “no cree que HO haya perdido influencia”, y pone como prueba que recientemente ha sido invitado a Estrasburgo por el Consejo de Europa para hablar de la plataforma “como ejemplo único de participación ciudadana a través de Internet”, reconoce que “el movimiento pro-familia ha sufrido una pérdida de capacidad de movilización, probablemente debido a la polarización del debate político, el último año y medio, en torno a la lucha contra el terrorismo y la desmembración de España”, en el que HO se ha implicado.

Lo cierto es que, según el medidor Alexa (www.alexa.com), el número de visitas a HazteOir.org ha descendido casi constantemente desde hace un año. Y sus impactos en los medios de comunicación tradicionales son menos ahora.

Otras iniciativas de este tipo a lo largo del mundo son TheyWork ForYou (www.theyworkforyou.com) en el Reino Unido o GetUp (www.getup.org.au) en Australia, que tiene más miembros que militantes cualquiera de los partidos de su país. Esta última organización ha creado junto a MoveOn y la plataforma Res Publica (www.therespublica.org), y el apoyo de Intermón-Oxfam, un sitio de alcance global que espera convertirse en el referente mundial del activismo electrónico. La iniciativa se llama Avaaz (www.avaaz.org).

El director ejecutivo de Avaaz es Ricken Patel, uno de los fundadores de Res Publica -que da voz a la izquierda religiosa- y de Faith In Public Life (www.faithinpubliclife.org). Patel nos explica que, desde su nacimiento en enero de 2007, Avaaz ha logrado más de un millón de miembros, cuya participación en cada campaña es opcional. Dependiendo de cada campaña han contado con un total de firmas “de 40.000 a 350.000”. Hasta ahora, su mayor impacto es que “en los preliminares del G-8, el ministro de Medio Ambiente alemán ha presentado repetidamente a sus colegas nuestra petición” para luchar contra el cambio climático.

The Economist (17-02-2007) ha escrito que “en la medida en que el movimiento de e-manifestantes se ensanche, su eficacia se hará seguramente menos profunda. Al fin y al cabo, todo el mundo está de acuerdo en que los gobiernos tienen que hacer más sobre cambio climático, pero cuando se trata de elegir entre respuestas concretas puede que sea más difícil enseñar al mundo a hacer clic en perfecta armonía”.

Pero Patel dice que los miembros de Avaaz “quieren resultados”, por lo que “nuestro principal esfuerzo se dirige a influir en las decisiones de los gobiernos y empresas para hacer lo correcto en medio ambiente, derechos humanos, pobreza, guerra y justicia social”. Acerca de si Avaaz es una organización de izquierdas, Patel piensa que “derecha e izquierda son categorías que a menudo tienen más sentido a nivel nacional que internacional”.

Agustín Alonso-Gutiérrez

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