50 años de ETA en pantalla: Silencio, polémica y memoria

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La banda terrorista ETA fue durante muchos años un completo desconocido en el cine y las series de televisión en España. Una ausencia que se ha corregido en los últimos tiempos con títulos de calidad y popularidad.

“Uno de los objetivos que yo tenía a la hora de realizar el filme era, justamente, que se viese fuera de Euskadi, que la gente se diera cuenta de lo que era ETA en el setenta y, de alguna forma, ayudar a desmontar la campaña de desprestigio antivasca que se está fomentando en estos momentos en algunos puntos del Estado”. Estas palabras de Imanol Uribe, sin duda el cineasta que más ha retratado a ETA con seis películas sobre esta banda terrorista, son del año 1979. El director presentaba en el Festival de Cine San Sebastián, El proceso de Burgos, un documental sobre los dieciséis miembros de ETA juzgados en 1970. La condena a muerte de cinco de ellos provocó una reacción internacional que terminó en una histórica y definitiva conmutación de la pena. Lógicamente, el documental resultó muy controvertido, especialmente por el tendencioso monólogo inicial del abogado de los acusados, Francisco Letamendia. 

1976-1992: Plomo y cartón-piedra

En los años más crueles de la banda terrorista, el cine español estaba en una etapa de conversión. Directores como Miguel Picazo, Juan Antonio Bardem o Luis García Berlanga dejaban su sitio a otros cineastas como Víctor Erice, Elías Querejeta, Carlos Saura, José Luis Garci o Jaime de Armiñán. Pero la transición no llevó precisamente a los espectadores a buscar el cine político o de autor, géneros que sobrevivieron gracias a presupuestos muy ajustados. Por este motivo, las películas sobre ETA quedaron relegadas a documentales (La fuga de Segovia, de Imanol Uribe, 1981), o películas de coste muy limitado (Comando Txikia. Muerte de un presidente, de José Luis Madrid, 1976, y Operación Ogro, de Gillo Pontecorvo, 1979), en las que apenas se daba voz a las víctimas del terrorismo.

1993-2003: Del claroscuro de Mario Camus a la pelota vasca de Julio Medem

Esta tendencia empezó a cambiar en los años 90. Con más de 60 títulos en cine y televisión, Mario Camus (1935-2021) es uno de los cineastas españoles más prolíficos. En 1994 ganó el Goya al mejor guión original por Sombras en una batalla, una película que resultaría crucial en la representación de la banda terrorista y el progresivo acercamiento a las víctimas. El argumento se centraba en la relación entre una exetarra y un hombre involucrado en la lucha sucia contra ETA. La película proponía un conflicto perverso que el director cántabro y el acertado reparto liderado por Carmen Maura supieron mostrar con matices y profundidad. 

A la película de Mario Camus le siguieron algunos títulos tan premiados y exitosos como efímeros: Días contados, de Imanol Uribe (1994) o A ciegas (1997), de Daniel Calparsoro. Con el cambio de siglo llegaron dos películas que recuperaban una sensibilidad similar a la de Mario Camus. Tanto Yoyes (dirigida por Helena Taberna) como El viaje de Arián (de Eduard Bosch) proponían un regreso al pasado que permitía mirar al futuro. En palabras del entonces primerizo Eduard Bosch, “el terrorismo en el contexto democrático es un concepto pasado de moda, es algo inútil. Para mí era una necesidad hablar de él. No tienes más remedio que escupirlo, decir ‘esto no tiene sentido’, y hacerlo en voz alta”.

Esta inercia de denuncia del terrorismo y acercamiento a las víctimas se rompía con La pelota vasca. La piel contra la piedra (2003), el documental de Julio Medem que parecía equiparar a víctimas y verdugos, con un conflicto igualitario entre los terroristas y el Estado supuestamente opresor, y que resultó ofensivo para una amplia mayoría de los espectadores.

2004-2018: Dos luces entre fuegos artificiales

Entre los primeros 2000 y la disolución de ETA en 2018 hay dos directores que marcan distancia con el resto. En primer lugar, el documentalista Iñaki Arteta ofrece a las víctimas y sus familiares una compensación por demasiados años de silencio. Entre 1994 y 2020 dirige siete documentales, entre los que destaca Olvidados, Trece entre mil y El infierno vasco. En el terreno de la ficción, Manuel Gutiérrez Aragón plasma en Todos estamos invitados (2008) un relato poliédrico en el que la amnesia de un terrorista sirve como metáfora de décadas pérdidas entre muertes sin sentido.

Mientras tanto, otros cineastas conciben el terrorismo como un argumento idóneo para reivindicar el cine policíaco en España. Es el caso de Miguel Courtois, el realizador francés que, basándose en historias reales con muchas posibilidades dramáticas, apuesta, con El lobo (2004) y GAL (2006), por un cine competitivo en el mercado internacional y popular. Ninguna de las dos llegó a estar a la altura de las expectativas, al igual que el thriller Lasa y Zabala (2014), y las dos comedias de humor negro de Borja Cobeaga: Negociador (2014) y Fe de etarras (2017). 

2019-2026: El final que llevó al principio

Tras la disolución definitiva de ETA en 2018, el cine y la televisión empezaron a mirar de una manera diferente a la banda terrorista y a sus víctimas. Apoyados en un diseño de producción más ambicioso y la personalidad de directores y guionistas como Felix Viscarret, Icíar Bollaín, Mariano Barroso, Arantxa Echevarría o Agustín Díaz Yanes, la industria empezó a construir una memoria colectiva a partir de un enfoque con mayor carga de profundidad. Junto a la cronología de sucesos, estos creadores confían en el fundamento de personajes reales que hacían fascinantes y veraces cada una de las historias, tanto en la ficción como en el documental. Además, hay un evidente salto de calidad técnica: ya no eran maniquíes con pistola de plástico; ahora las explosiones eran tan creíbles como las palabras y los gestos de Luis Tosar, Blanca Portillo, Carolina Yuste o Antonio de la Torre. El público y la crítica valoraron el cambio que suponían series de la talla y los matices de Patria o La línea invisible, o películas de la categoría técnica y artística de Maixabel o La infiltrada. El final de la banda había llevado al principio de una nueva etapa de memoria y sugerencia, que parece seguir buscando otro tipo de historias y enfoques alternativos.

 

ETA en la pantalla: 15 títulos para no perderse

Ofrecemos una selección de 15 títulos, entre películas y series, que abordan con distintos enfoques el terrorismo de la banda.

Películas: 

 

Series

  • Paga o muere (Ricardo Sanz Ramos, Marisa Lafuente. Movistar. 2026)
  • Patria (Aitor Gabilondo. HBO max. 2020)
  • La línea invisible (Mariano Barroso. Movistar. 2020)
  • El desafío: ETA (Hugo Stuven, David Zurdo. Prime Video. 2020)
  • ETA, el final del silencio (Jon Sistiaga. Movistar. 2019)

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