La violencia y la crisis económica reducen la inmigración a Israel

La inseguridad provocada por la actual intifada palestina, ya en su cuarto año, y la consiguiente recesión económica (cfr. servicio 8/02) desalienta la emigración a Israel, a la vez que mueve a muchos llegados en los últimos tiempos a hacer las maletas de nuevo. Según la ministra israelí para la Absorción, Tzipi Livni, la inmigración está cayendo “en barrena” (Daily Telegraph, 30-XI-2003). Desde 2001, el país ha registrado más salidas que entradas.

Para Israel es fundamental sostener y aumentar la población judía, que en la actualidad es el 76,7% de los 6,6 millones de habitantes. Esto se ha hecho sobre todo fomentando la inmigración, que es un derecho de todo judío, según la ley israelí. La llegada de hebreos de la diáspora experimentó un fuerte incremento después de 1989, cuando la disolución de la Unión Soviética permitió la salida de los que vivían tras el telón de acero. Pero desde que comenzó la segunda intifada (septiembre de 2000), no ha cesado de bajar. Este año se prevé un nuevo mínimo: 23.000 personas, un 60% menos que en 2000.

Además, gran número de judíos, sobre todo emigrados a Israel en los últimos años, hacen el camino inverso. Según datos del gobierno israelí, uno de cada cuatro que llegaron de Estados Unidos después de 1989 ha optado por volverse. En lo que va de año, otros 6.000 han emigrado a Canadá. Así, el número de israelíes que viven en el extranjero ha pasado de 550.000 en 2000 a 760.000 en la actualidad. La diferencia es más o menos el doble de la inmigración en el mismo periodo.

Lo que ahuyenta a los inmigrantes, además de la violencia, es la recesión económica. Después de un crecimiento muy fuerte en los últimos años del siglo pasado (+7,2% en 2000), la variación del PIB ha pasado a estar bajo cero. El paro ha subido del 8% al 10,7%.

En Israel y los territorios ocupados, la población palestina suma ya unos 4,8 millones. Al actual paso de la natalidad y la migración, dentro de veinte años los judíos quedarían en minoría. Por eso el gobierno israelí quiere atraer a un millón más de inmigrantes hasta 2010. Pero no parece posible si primero no se logra la paz.

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