Quién es quién (y cómo le ha ido) en el euroescepticismo

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Analizamos ahora la trayectoria de algunos partidos euroescépticos. Por norma general, se toman en consideración las últimas elecciones de carácter nacional, aunque en algún caso se mencionan los resultados de otras elecciones locales.

Hemos seleccionado los partidos que tienen importancia por haber nacido en el “corazón de Europa”, desde el punto de vista cultural o económico (Alemania, Grecia, Francia, Austria). También, aquellos partidos nacidos en otros países “periféricos”, pero que han conseguido una elevada representación parlamentaria. Por último, también se recoge la situación del euroescepticismo en Reino Unido, por su tradicional recelo hacia la Unión Europea.

El panorama se presenta por países. La clasificación ideológica no parece muy aconsejable: aunque la mayor parte de estas formaciones militan en la coalición EFP (en teoría, de derechas, y que solo ocupa 32 de los 736 asientos del Parlamento Europeo), lo cierto es que el rasgo que mejor los caracteriza es su populismo, más que una determinada visión global de la política.

Los países donde más se ha asentado el euroescepticismo son Francia, Holanda, Austria y Finlandia

Francia
El Frente Nacional, fundado por Jean-Marie Le Pen, es uno de los partidos que mejor representa el auge del euroescepticismo asociado a la derecha radical, aunque sus líderes (primero el fundador y luego su hija) siempre han rechazado esa denominación ideológica. Ambos han hecho de la crítica al “descontrol migratorio” su principal caballo de batalla en contra de la Unión Europea, para cuya constitución pidieron el “no” en el referéndum de 2005.

El sistema electoral francés, mayoritario y con dos rondas tanto en las elecciones presidenciales como en las legislativas, ha perjudicado tradicionalmente al FN. Sus resultados en las primeras rondas, más representativos del apoyo popular, suelen ser mucho mejores que en las segundas. Por ejemplo, en la primera vuelta de las últimas elecciones legislativas (junio de 2012), alcanzó tres millones y medio votos, aproximadamente la mitad que la UMP de Sarkozy, y algo menos de la mitad que el Partido Socialista de Hollande. Sin embargo, en la composición final de la cámara legislativa, estos consiguieron 185 y 258 escaños respectivamente, mientras que el FN solo obtuvo dos.

Más allá de los resultados electorales, el FN vive actualmente un segundo momento álgido desde que se constituyó en 1972. El primero ocurrió en 2002, cuando Le Pen padre obtuvo el 17% de los votos en la primera vuelta de las presidenciales, dejando fuera de la segunda vuelta al socialista Jospin. Recientemente, en las presidenciales de 2012, su hija alcanzó un 18% de los votos, pero no pasó a la segunda ronda.

Alemania
Alemania ha sido un país tradicionalmente favorable a la Unión Europea. Sin embargo, según algunas encuestas, la desconfianza hacia Europa está creciendo en la opinión pública, aunque todavía no haya afectado de forma significativa a la política, dado que los dos grandes partidos mantienen su compromiso con la UE y el euro.

El panorama puede cambiar con la entrada de AfD (Alternativa para Alemania), un partido que se constituyó de manera oficial el pasado abril y que propone abiertamente la disolución de la eurozona, porque considera que la moneda única es un error. Sus líderes son un conocido periodista y un reputado profesor de economía, e ideológicamente se definen como “liberales”. Sus filas se han nutrido con antiguos miembros de los dos grandes partidos, sobre todo de la CDU de Merkel. Está por ver qué resultados obtienen en las elecciones generales de septiembre.

Reino Unido
El United Kingdom Independence Party (UKIP) se ha metido como una cuña en el arraigado bipartidismo de la política británica, hasta amenazar la posición de tercera fuerza a los liberal-demócratas. En las últimas elecciones municipales, este partido abiertamente anti-Unión Europea consiguió el 17% de los votos. Es, además, el partido mayoritario dentro del grupo EFD en el Parlamento Europeo. Queda por ver qué peso alcanzaría en unas elecciones legislativas (en la actualidad no tiene representación parlamentaria), donde los partidos “de ocasión” suelen cosechar sus peores resultados.

No obstante, las aspiraciones del UKIP han encontrado un gran aliado en la “rebelión eurófoba” dentro del partido conservador de Cameron. Como otros movimientos políticos emergentes, el UKIP se jacta de proclamar claramente lo que se dice a escondidas en las reuniones de los partidos mayoritarios. El anuncio de Cameron de convocar un referéndum sobre la cuestión europea en 2017 ha supuesto un espaldarazo a las peticiones del KUIP.

Austria
Junto con el FN francés, uno de los casos más arraigados de euroescepticismo es el del Partido por la Libertad (FPÖ) austriaco. Desde que Jörg Haider, conocido por sus posiciones radicales filogermánicas y restrictivas con la inmigración, asumió el control del partido en 1986, la formación no dejó de crecer en porcentaje de votos. En 1999 consiguió un 26,9%, y logró entrar por primera vez en el gobierno (los gobiernos de coalición son lo normal en Austria). Los desacuerdos dentro de la coalición provocaron la caída del gobierno, y en las nuevas elecciones el FPÖ bajó hasta el 10% de votos, de acuerdo con la “montaña rusa” que suele caracterizar la popularidad de este tipo de formaciones.

Otro de estos rasgos es el carácter carismático del líder, muy claro en el caso del FPÖ. Este carisma suele hacer que la suerte del partido dependa de la popularidad del líder. Sin embargo, la muerte de Haider en 2008 no ha evitado que el FPÖ siga creciendo. En las elecciones legislativas de 2008, las últimas de este tipo, alcanzó un 17% de votos; pero hay que sumarle el 10,7% conseguido por el el BZÖ, una formación fundada por el propio Haider tras separarse del FPÖ. En los últimos años el BZÖ parece haberse hundido, según una encuesta de finales de 2011. Sin embargo, su 4% sumado al 27% que conseguiría el FPÖ, los convertirían en la primera fuerza del país.

Holanda
Holanda se ha convertido en otro de los focos de euroescepticismo, gracias sobre todo al PVV (Partido por la Libertad) de Geert Wilders. Los recelos hacia la inmigración, en concreto la islámica, han ido de la mano del euroescepticismo en Holanda durante la última década.

En 2002, la Lista Pim Fortuyn consiguió un 17% de votos en las elecciones al Parlamento, convirtiéndose en la segunda fuerza política del país. La muerte de Fortuyn (fue asesinado nueve días antes de las elecciones por un holandés que dijo defender a los musulmanes) acabó por desestabilizar un partido que se construyó por y para su carismático líder. En cierto modo, Wilders ha tomado el testigo: aunque su partido se define como liberal, comparte con el de Fortuyn la crítica al islam y el euroescepticismo.

El PVV consiguió su mejor resultado en 2010, cuando llegó al 15% de votos y entró en la coalición de gobierno como en su momento hiciera la Lista Pim Fortuyn. Aunque en las elecciones de 2012 bajó hasta el 10%, se ha estabilizado como tercera fuerza del país.

Grecia
En Grecia, la coalición Syriza, autodefinida como de izquierda radical, nació en 2004 pero saltó a la fama en 2012, gracias a su frontal oposición al paquete de rescate que la Unión Europea pretendía imponer en el país. En las elecciones de mayo consiguió un 16,8% de votos, y en las de un mes después alcanzó el 26,9%. De hecho, su líder llegó a recibir el encargo de formar gobierno, algo que no consiguió por la oposición de los dos partidos mayoritarios hasta entonces. Actualmente es el principal partido de la oposición.

Finlandia
En Finlandia, los Verdaderos Finlandeses, una formación política de marcado carácter nacionalista, fundada para defender los derechos del mundo rural finlandés, ha pasado del 1,6% de votos en 2003 al 19% en 2011. Describen la Unión Europea como un “proyecto capitalista”, y en su ideario se mezclan las reservas hacia la inmigración, la reivindicación de estrictas políticas medioambientales, o la promoción de la agricultura y de la cultura finlandesa.

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