Juncker: La crisis de los refugiados ha debilitado la solidaridad

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Duración lectura: 2m. 42s.

En una entrevista para Le Monde, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, habla de las múltiples crisis que sufre la UE.

Juncker recuerda que en su investidura como presidente (noviembre de 2014) dijo que la nueva Comisión sería la de “la última oportunidad”. “Debería haber dicho –considera ahora– que sería la de la ‘policrisis’: refugiados, Grecia, consecuencias de los torbellinos económicos y financieros de 2008, ‘caso polaco’, difíciles negociaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá, relaciones complejas con Rusia, Ucrania…” En el fondo, en Europa se aprecia “una ruptura de la solidaridad, que sobre todo se ha revelado con la crisis de los refugiados. Todo eso da la impresión de que falta unión en la Unión y falta Europa en Europa”.

En esta situación de crisis ganan terreno los populismos, como los que en distintos países quieren impedir el paso a la oleada de inmigrantes y refugiados. A juicio de Juncker, “los populistas, a menudo plantean buenas preguntas, pero dan malas respuestas”. “Comprendo que se diga que los partidos políticos tradicionales se han distanciado del pensamiento profundo de una parte de la opinión pública, pero esa Europa [una “Europa ansiosa, caracterizada por el rechazo del otro”, dice Juncker un poco más arriba] ya no sería la nuestra”.

Sobre la crisis de los refugiados, Juncker admite que es necesario proteger mejor las fronteras exteriores de la UE, y espera que se apruebe la propuesta, hecha por la Comisión, de crear un cuerpo de guardas fronterizos y guardacostas. Reconoce que “cometimos un grave error cuando organizamos Schengen subestimando esta necesidad; pero no se trata de hacer de Europa una fortaleza”.

En cuanto a las consecuencias del posible “Brexit”, dice Juncker: “Estoy seguro de que los ‘desertores’ no serán acogidos con los brazos abiertos. Si los británicos dijeran ‘no’, cosa que no deseo, la vida comunitaria no seguiría siendo la misma. El Reino Unido deberá aceptar ser considerado como un Estado tercero, al que no se mimará”. Si Gran Bretaña se queda, “tendremos que aplicar el acuerdo alcanzado con David Cameron, del que nadie habla en la campaña del referéndum, y no será fácil”.

Por lo que respecta a la deuda de Grecia, Juncker defiende a este país. “Estamos a punto de llegar a un nuevo acuerdo sobre su programa de ajuste, y yo aplaudo los esfuerzos de los griegos”. Pide que se reconozcan los sacrificios que han hecho: “A la vista de las reacciones que suscita en Francia la reforma laboral, no me atrevo a imaginar cuál habría sido la reacción en la calle, en París o Marsella, si Francia hubiera tenido que aplicar reformas como las que se han impuesto a los griegos”.

Sobre la posibilidad de reducir la deuda griega, como propone el FMI, Juncker dice: “Eso ahora no tendría utilidad alguna para el país, pues no tiene que reembolsar nada en los próximos años. Pero sería el reconocimiento del esfuerzo colectivo hecho por los griegos. Se les ha quitado mucho y se les ha dado poco. Al menos hay que devolverles la dignidad”.