Diversidad monocolor en la toma de posesión de Obama

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Duración lectura: 2m. 49s.

Barack Obama quiere que su toma de posesión como presidente, el próximo 21 de enero, sirva para “celebrar la fuerza y la diversidad de nuestro país”, según la portavoz del comité organizador. Por eso ha elegido a un poeta homosexual de origen cubano, Richard Blanco, para recitar unos versos. Y, al igual que para la inauguración de su primer mandato, hace cuatro años, ha invitado a desfilar en la ceremonia a la Banda de la Asociación Gay y Lesbiana.

Iba a haber incluso un poco más de diversidad, pero al final no va a ser posible. Para pronunciar la oración pública habían escogido al reverendo Louie Giglio, por “su destacado papel en la lucha contra el tráfico de personas en todo el mundo”, según la misma portavoz. Pero alguien se acordó de que en los años noventa (nadie ha sido capaz de decir la fecha exacta), Giglio había pronunciado un sermón sobre “La respuesta cristiana a la homosexualidad”. La grabación está accesible aún hoy en un sitio de Internet. El reverendo dijo que la conducta homosexual es “un pecado a los ojos de Dios, y es un pecado en la Escritura”. Advirtió a los fieles que estuvieran en guardia contra el “programa agresivo” del movimiento gay.

En menos de 24 horas, el reverendo Giglio quedó fuera de la celebración de la diversidad. Renunció porque “a causa de un mensaje mío que ha aflorado tras quince o veinte años, probablemente mi participación y la oración que pronunciaría quedarían eclipsadas por quienes intentan hacer de sus objetivos el centro de la atención”. Por su parte, el comité organizador dijo que no conocía el sermón cuando invitó a Giglio, y pidió disculpas por no haberle investigado más a fondo. Ahora buscará a otro, y pondrá más cuidado en asegurarse de que “sus creencias reflejen la idea, que mantiene este gobierno, de inclusión y aceptación de todos los americanos”.

Esa declaración muestra a la vez a quién no incluye ni acepta el gobierno de Obama. Sin Giglio habrá menos diversidad de opiniones entre los que intervendrán en la ceremonia, y la opinión contraria a la suya será bendecida con la elección de otros participantes.

Pero hoy la homosexualidad ha sido puesta por encima de las disputas humanas. Lo muestra la razón que da Chad Griffin, presidente de Human Rights Campaign, para aprobar la exclusión de Giglio: “Los participantes en la ceremonia inaugural deben unir, no dividir”. El caso es que hay división de opiniones sobre la homosexualidad. Si uno, como Griffin, sostiene que Giglio divide pero Blanco y la Banda Gay y Lesbiana, no, tiene una idea bastante monolítica de la libertad de pensamiento.

Todos podemos exigir que nos respeten, pero no que estén de acuerdo con nuestras ideas ni que aprueben nuestra conducta. En cambio, con la homosexualidad se está instaurando un moralismo que la sustrae de la discusión política. Así, en nombre de la diversidad, se veta al disidente para implantar un falso pluralismo monocolor. La toma de posesión de Obama se convierte en una celebración de la postura oficialmente aprobada. En ese aspecto, se parece a la de Hugo Chávez.