Con una estructura narrativa que recuerda a un puzle, esta novela muestra la fuerza del capitalismo encarnado en un magnate norteamericano de los años veinte, obsesionado con lavar su imagen.
La primera incursión de la autora en la novela histórica rompe falsos estereotipos acerca de la Inquisición y la caza de brujas en la aldea de Zugarramurdi.
A través del relato de sus impresiones sobre las ciudades a las que ha viajado, el autor, ucraniano, presenta una original autobiografía condicionada por la geografía.
El autor evita el maniqueísmo con una historia de solidaridad y amistad que tiene como trasfondo la supervivencia de un grupo de españoles en un gulag en la Unión Soviética.
Tras vivir la Revolución comunista en su país, Azerbaiyán, que contó en “Los días del Cáucaso”, la autora continúa sus memorias con su exilio en París en los años veinte.
Las vidas de dos mellizos de 51 años sufren una radical transformación tras la muerte de su madre, sucesos con los que la autora muestra las sombras del mundo rural inglés.