Un padre separado, con dos hijos pequeños, intenta recomponer su vida cuando le diagnostican una enfermedad terminal. Película a veces brillante y a veces sórdida, que toca demasiados temas y está falta de unidad.
Este duro thriller sobre un motín carcelario, obra de un crítico mallorquín trasmutado en director, es uno de los mejores títulos del cine español de 2009.