Dave Franco
La segunda película de los ilusionistas es entretenida, pero se enreda en un “más difícil todavía” que le quita la frescura del original.
Una aventura de ritmo trepidante en el mundo de los famosos juguetes, capaz de gustar también a los adultos por sus inteligentes ironías.
Un grupo de ilusionistas son sospechosos de un robo; la policía los investiga con ayuda de otro mago. Mucho truco espectacular, mientras las historias humanas y el excelente reparto apenas se explotan.
Van Sant dramatiza los hechos ya contados en un documental de 1984 en esta superproducción militante, que aboga por los derechos de los homosexuales y quiere llegar a un público amplio.

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