El “Informe sobre hábitos de lectura y compra de libros de 2025”, publicado por el Ministerio de Cultura y la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), suele provocar algunas polémicas, en parte porque muchos dudan de la veracidad de los resultados (yo también). Cuando en las encuestas se pregunta sobre la lectura, lo normal es que la gente tienda a quedar bien.
No obstante, de la última edición, recientemente publicada, quiero resaltar cuatro conclusiones personales que veo que ya afectan y pueden afectar de manera directa o indirecta al mundo editorial.
En primer lugar, el Informe destaca que casi el 80% de los que leen lo hacen buscando un mero entretenimiento. En este dato está la clave de la proliferación de novelas policiacas e históricas en el mercado español, ya que estos géneros asumen mejor que otros esta intención lúdica. Pero, más allá de los géneros elegidos, esta tendencia influye en la calidad de la literatura: los libros que se publican deben ser fáciles de leer, sin muchas complicaciones, con un lenguaje asequible y con tramas realistas y poco experimentales que puedan hacer más ardua la lectura.
Las mujeres leen más que los hombres
La segunda observación es que las mujeres siguen leyendo bastante más que los hombres. En las encuestas, los hombres son mayoría entre los que prefieren otras actividades de ocio antes que la lectura y también entre los que apenas tienen interés por leer. Este dato, asumido desde hace años por las editoriales, influye a la hora de seleccionar los temas que aparecen en muchos de los libros y novelas que se publican. Como se dice en el Informe, el perfil del lector español es una mujer joven, con estudios universitarios, que vive en un ámbito urbano
El porcentaje de lectores que más leen, tercer dato relevante, se da entre la población de los 14 a los 24 años, también especialmente las mujeres. Esto hace que las editoriales se vuelquen especialmente en este sector de la población, y de ahí el auge de un concepto de novela juvenil que tiende a diluir la frontera entre los lectores en edad escolar y los universitarios. Se trata de un fenómeno relativamente nuevo que está transformando la novela juvenil clásica, que incluye, con temáticas en ocasiones fantásticas, tramas que tienen que ver con los sentimientos amorosos de los personajes, casi siempre descritos, y explícitamente, desde una visión muy políticamente correcta de las relaciones humanas. En Aceprensa se han publicado excelentes artículos sobre este fenómeno.
Y una cuarta conclusión que saco es que aunque el libro digital crece (un 32% de la población lee en este formato), el hecho de que el 50,7% de las descargas sean gratuitas habla de la generalización del libro pirata. En todo caso, no parece que el libro digital sea una prioridad para las editoriales. Pienso que pasará lo mismo en el futuro con el audiolibro.
Aumentan los lectores “sénior”
En este Informe se vuelve a destacar el crecimiento continuado de la población que lee libros en su tiempo libre (o que al menos dice hacerlo). En 2025 este porcentaje es del 66,2%, un 0,7% más que en 2024. Desde la pandemia del COVID, la proporción no ha parado de crecer. Entre los grupos que más leen, aparecen algunos ya consabidos, como las mujeres, los jóvenes y los residentes en entornos urbanos, pero llama la atención el incremento de la lectura por ocio entre los mayores de 65 años.
Entre los que no leen nada, el 42% afirman que no tienen tiempo para leer; un 33,6% dicen que prefieren otras actividades de ocio, mientras que un 20% no manifiesta ningún interés por la lectura.
Las librerías continúan siendo el principal canal de compra de libros, con un 40%. Le sigue internet, con un 24%, y las cadenas de librerías, con un 16%.