La historia es lo de menos: lo que importa son las canciones, muy bien interpretadas y coreografiadas. Mamma mia! no es una buena película, pero es un entretenidísimo musical.
La serie de televisión sobre cuatro solteras que rondaban los cuarenta y vivían obsesionadas con la moda, el amor y el sexo, adquiere ahora el formato de película sin mayor aliciente que saber si la protagonista se casa o no.
Adam Brooks dirige una agridulce comedia romántica que arranca con un planteamiento muy sugestivo para seguir después una senda convencional y anodina.
El cine sobre corrupción policial está tan visto que es difícil aportar nada nuevo. Esta película se basa en un relato violento y desencantado de James Ellroy (L.A. Confidential, La Dalia Negra).
Tienen fuerza las tres historias en torno a un científico egipcio residente en Estados Unidos que es acusado de terrorismo; pero las estropea el énfasis en el mensaje político.
Con un elaborado guión y unos personajes bien perfilados, Loach cuenta la trayectoria de Angie, una joven madre soltera que, después de quedarse en el paro, decide montar una agencia de trabajo temporal para inmigrantes.
Se reestrena la ganadora del premio Goya a la mejor película, que ha recibido también los premios a mejor director y a mejor actor revelación (José Luis Torrijo).