España: fuerte aumento de las adopciones internacionales

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La adopción de niños extranjeros es una práctica reciente en España, pero ha crecido rápidamente. Aunque no dieron datos nacionales, algunos de los ponentes que intervinieron en un curso monográfico sobre adopción, organizado por la Universidad de Navarra (Pamplona, 6-8 de abril), subrayaron este aumento.

La causa principal del descenso del número de menores españoles susceptibles de adopción es la caída de la natalidad. Pero también influye, añadió Miguel Ángel Rubio, psicólogo del Instituto Madrileño del Menor y la Familia, la implantación de servicios sociales “que facilitan que muchos menores no tengan que salir de sus familias de origen para ser atendidos”. De hecho, en Madrid, se cerró en 1995 la lista de menores adoptables nacidos en la región, “ya que con la lista de espera de familias existentes se tenían cubiertas las necesidades de adopción hasta el año 2000 como mínimo”, explicó Rubio. De modo que “la adopción internacional es en la actualidad el único medio por el cual se puede adoptar a un menor en un plazo razonable de tiempo”.

Las estadísticas mencionadas en el curso monográfico muestran el fuerte crecimiento de la adopción internacional en España. Por ejemplo, en Cataluña se solicitaron 815 adopciones de niños de otros países en 1995, y el año pasado, 1.522. En Madrid la situación es parecida, con un incremento anual que tiende al 30%, con 509 solicitudes en 1995 y 808 en 1999. El número de menores de origen extranjero efectivamente adoptados el año pasado -correspondientes a solicitudes iniciadas uno o dos años antes-, ascendió a 376 en Cataluña y a 567 en Madrid.

Respecto a la procedencia de los menores, las cifras han dado un vuelco en el último año. Europa del Este se ha convertido en el destino preferido de los adoptantes españoles y desbanca a Latinoamérica, que hasta ahora había ocupado, con diferencia, el primer lugar. Las adopciones de niños originarios de países asiáticos, como China o la India, experimentaron un fuerte incremento de 1994 a 1996 y actualmente superan a las de latinoamericanos.

En Madrid, las solicitudes de niños de países del Este europeo -principalmente Rusia, Rumania y Bulgaria- fueron el 51% el año pasado, mientras las de americanos representaron el 20% y las de asiáticos, el 21%. En Cataluña la situación es similar, aunque las solicitudes se reparten casi por igual entre los tres continentes.

Las causas del incremento de adopciones en Europa oriental son varios. Según Miguel Ángel Rubio, “las familias no se han dirigido antes a Europa del Este por la imposibilidad de tramitar adopciones allí. Cuando los gobiernos de estos países han permitido la adopción de menores, la afluencia de familias ha sido abrumadora”. Pero esto no explica por qué los adoptantes se dirigen más a esos países. Según el psiquiatra Aquilino Polaino-Lorente, que también participó en el curso, “los solicitantes de adopción prefieren menores de raza blanca simplemente por miedo a llamar la atención”.

En cuanto a quienes solicitan menores en adopción, en la Comunidad de Madrid el 87% son parejas, y el resto son familias monoparentales (mujeres, salvo raras excepciones). De las parejas, tres cuartas partes no tienen hijos en el momento de hacer la solicitud. Del otro cuarto que sí tiene, el 65% de los hijos son nacidos del matrimonio y los demás, adoptivos. El 90% de las parejas tienen entre 35 y 45 años. El tiempo de convivencia de las parejas antes de solicitar la adopción (en la Comunidad de Madrid se exige un mínimo de tres años) es relativamente largo: más de cinco años en el 45% de los casos, en gran parte (40%) más de diez.

Enrique Abad Martínez

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