El ambiente de lectura en casa mejora el rendimiento escolar


Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 81/13

Desde hace tiempo, pedagogos y sociólogos de la educación se preguntan cómo influye el nivel económico de los padres en el rendimiento escolar de los hijos. Alice Sullivan y Matt Brown, investigadores del Instituto de Educación de la Universidad de Londres, se han fijado en los hábitos de lectura en casa para esclarecer esta cuestión. Su conclusión es que el nivel cultural de los padres, la frecuencia con que se lee a los niños de pequeños y lo que luego leen de adolescentes es más importante que el origen social y el nivel de ingresos de los padres.

Gracias a la base de datos British Cohort Study, que recopila información sobre 17.000 británicos nacidos en 1970, Sullivan y Brown han podido analizar los hábitos de lectura de unos 6.000 de ellos. El estudio (1) compara lo que leían a los 5, 10 y 16 años con los resultados que obtuvieron a esas edades en exámenes de vocabulario, ortografía y matemáticas.

La primera conclusión es que los alumnos que leen por gusto a los 10 y 16 años suelen obtener mejores resultados en los tres tipos de exámenes, sobre todo en los de vocabulario. Los que leen con frecuencia a los 10 años, y siguen leyendo libros y periódicos a los 16 más de una vez a la semana, obtienen sobre el resto de alumnos una ventaja del 14,4% en vocabulario, 10% en matemáticas y 8,6% en ortografía.

Que un niño acostumbrado a leer tenga buen vocabulario y ortografía no es muy sorprendente. Pero sí lo es que también mejore sus resultados en matemáticas. ¿Cómo se explica esto? Para Sullivan, “es probable que el hábito de leer con frecuencia ayude a los niños a asimilar y a comprender la nueva información que reciben, a la vez que mejora su atención en el resto de materias”.

El nivel de estudios de los padres y sus hábitos de lectura influyen más en las notas que su origen social

Lectores desde pequeños
El seguimiento en el tiempo que hace el estudio permite comprobar que los hábitos de lectura no se improvisan. Normalmente, a quienes leen por gusto a los 10 y 16 años sus padres les leían cuentos a los 5 años. Ese ambiente de lectura en casa depende de varios factores; uno de ellos es el nivel cultural de los padres. Por ejemplo: si los padres tienen dificultades para leer es más improbable que lean a sus hijos o que ellos mismo lean en su tiempo libre.

Según el estudio, el nivel cultural de los padres está condicionado por sus estudios y por sus hábitos de lectura antes que por su origen social. Los hijos de padres con título superior y que además leen con frecuencia obtienen sobre el resto de alumnos una ventaja del 4,2% en vocabulario, 3% en matemáticas y 1,8% en ortografía.

De cara a la política educativa, el estudio recomienda combatir el analfabetismo funcional de los padres (en Gran Bretaña el 15% de los adultos tienen dificultades para leer y escribir) y fomentar la lectura de los niños en su tiempo libre.

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Notas
(1) Alice Sullivan y Matt Brown, “Social inequalities in cognitive scores at age 16: The role of reading”. Centre for Longitudinal Studies, Instituto de Educación de la Universidad de Londres. CLS Working Paper 2013/10.

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