En la mayoría de países desarrollados, los alumnos de estratos socioeconómicos más bajos acceden a Internet desde casa tanto como los demás, y le dedican el mismo tiempo. Lo que cambia es la forma en que lo usan.
En Estados Unidos, el curso ha comenzado envuelto en polémica: ¿deben las universidades proteger a sus estudiantes frente a contenidos potencialmente ofensivos?
Los perfiles de los terroristas que responden a la incitación del Estado Islámico indica que tienen una frustración de base, y la religión es un añadido final.