Universidades públicas españolas: muchos alumnos que pagan poco

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Duración lectura: 2m. 33s.

Las universidades públicas españolas, con 1,4 millones de alumnos (el 92,5% del total), reciben de ellos solo el 10% de sus recursos. A la vez, la financiación pública crece mucho menos que el PIB y en buena parte se va en inversiones, a consecuencia de la proliferación de nuevas universidades creadas por las comunidades autónomas. Así se observa en el informe La Universidad española en cifras, publicado a primeros de julio por la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE).

Los rectores se quejan de que la financiación pública ha bajado del 0,96% del PIB en 1998 al 0,84% en 2000. Esto supone un aumento del 1,5% en términos absolutos (de 5.018 a 5.100 millones de euros), pero inferior al del PIB (15%) y al de la inflación (casi el 7%) en el mismo periodo. Ese porcentaje del PIB es bastante menor que la media de la UE (1,4%), aunque está próximo a la media de la OCDE (0,93%).

La diferencia con otros países es mayor aún en la financiación privada. En la OCDE, el gasto privado en enseñanza superior es el 0,67% del PIB, por término medio; en España es el 0,21% del PIB (incluido el gasto en universidades privadas). El informe de la CRUE señala, además, que de 1998 a 2000, la parte correspondiente a las tasas pagadas por los alumnos han pasado del 12% al 10% de los ingresos de las universidades públicas españolas.

En cambio, los estudiantes reciben una cuota mayor de financiación pública. En 1998-99, las universidades públicas gastaron unos 2.700 euros por alumno, y dos cursos después, 3.250 euros. La causa principal es el descenso de la población estudiantil, por la baja de la natalidad. En el curso 2000-2001, las universidades públicas perdieron más de 50.000 alumnos (ver servicio 71/01). Tienen 17,1 alumnos por profesor de dedicación completa, proporción alta dentro de la OCDE.

Sin embargo, la oferta universitaria pública se ha expandido fuertemente. En la pasada década se crearon en España más de diez universidades públicas. Esto se traduce en la alta proporción que suponen las inversiones dentro del gasto de las universidades: el 24%, frente al 13% de media en la OCDE. “Todo gobierno autonómico -comenta a propósito de esto Juan J. Dolado, economista, catedrático de la Universidad Carlos III- se ve en el derecho de crear nuevas universidades aunque sean de calidad muy discutible” (El País, 18-VII-2002). Y otra peculiaridad de la universidad pública española, añade Dolado, es que sus plantillas -compuestas por funcionarios en su mayor parte- le cuestan el 80% de los gastos corrientes, frente al 67% de media en la OCDE. Todo ello recorta los recursos disponibles para bienes y servicios (18% en España, 33% en la OCDE).

Concluye Dolado: “Liberar recursos, limitando los gastos de inversión y financieros a las universidades de escasa calidad y elevando las matrículas, serviría para mejorar el número de becas, para pagar mejor a los investigadores y para mejorar las universidades que sí funcionan”.