Si los estudiantes de centros concertados salen más baratos al Estado que los de centros públicos es, sobre todo, por la existencia de políticas injustas que perjudican a sus profesores.
Aunque aún no hay datos que permitan sacar conclusiones definitivas, lo ocurrido en algunos países que han abierto sus colegios indica el camino que seguir… y los riesgos que evitar.
El Tribunal Supremo de EE.UU. sentencia que es contrario a la libertad religiosa negar unas becas a unas familias que querían emplearlas en un colegio cristiano.
La justicia anula un programa escolar de género, implantado por el gobierno de Navarra, contra el que recurrieron familias por considerarlo una imposición ideológica.
El golpe económico ocasionado por el coronavirus y la incertidumbre sobre las modalidades de instrucción, pueden disuadir a los alumnos extranjeros, que suelen pagar más.
La Generalitat ha denegado los conciertos a los colegios que siguen este modelo, pero la más reciente jurisprudencia del Constitucional y el Supremo invita a pensar que tendrá que dar marcha atrás.
La propuesta del fundador de la Academia Khan, que ofrece clases en línea y gratuitas a millones de alumnos, es una inspiración para las escuelas en tiempos de pandemia.
Razones históricas y políticas han generado una anomalía: una parte de la educación privada australiana se sostiene con dinero público mientras cobra tasas elevadas.
La tramitación del proyecto se enfrenta a críticas por la inoportunidad del momento, la falta de transparencia, la poca voluntad de diálogo y el carácter discriminador de algunas medidas.
La manera más sensata de abordar el final de curso es entorpecer lo menos posible la labor de los profesores y colegios. Las “aclaraciones” políticas pueden resultar contraproducentes.
La Universidad de Oxford ha puesto en marcha un proyecto para que los alumnos reflexionen sobre la relación entre excelencia y virtudes. Primer artículo de una serie sobre el valor de las humanidades.