Menores refugiados, los nuevos alumnos de las escuelas europeas

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Duración lectura: 8m. 30s.
Ser refugiado de guerra no es solo acabar desarraigado de la propia casa, del barrio, de los amigos y los familiares. En el caso de los más jóvenes, es además ser arrancado del pupitre, de los libros de texto, de los profesores, y quedar a la deriva en cuanto a educación. Al niño y al joven refugiado les hace falta el pan, sí, pero también conectar cuanto antes con el ambiente formativo, so pena de que el daño sea peor.

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