Los alumnos podrán pedir plaza en cualquier liceo de París

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Duración lectura: 2m. 54s.

En París, a partir del próximo curso, los alumnos que empiezan el bachillerato en la enseñanza pública podrán solicitar plaza en cualquier liceo. Se suprimirá así el “mapa escolar” que limitaba las posibilidades de opción a los liceos correspondientes al domicilio. Para mayor transparencia y equidad, la plaza será adjudicada mediante un software que atribuirá un baremo a cada candidato según varios criterios.

Esta novedad responde a la voluntad del ministro de Educación, Xavier Darcos, de suprimir el mapa escolar en todo el país de aquí al 2010. Y supone llevar a la práctica la idea del presidente Sarkozy, que es partidario de suprimir -más que flexibilizar- la carta escolar para favorecer la libre elección de centro (cfr. Aceprensa 96/06).

Hasta ahora, la capital francesa estaba dividida en cuatro sectores geográficos a efectos de reparto de alumnos. Al empezar el liceo a los 15 años, cada alumno podía expresar cuatro preferencias, una de ellas fuera de su sector. En junio, los directores de liceos examinaban las solicitudes y se repartían los alumnos. Y si las familias siempre tratan de elegir el mejor liceo, también los directores se disputan a los mejores alumnos.

Con el nuevo sistema, las familias de los 13.000 alumnos que empiezan el bachillerato formularán de cuatro a diez preferencias entre los 70 liceos de París. Con estos datos, un programa informático atribuirá un baremo a cada alumno en función de varios criterios.

La minusvalía y el hecho de ser becario son los criterios que más pesarán. Después, la proximidad del domicilio, el tiempo de trayecto al centro y el tener hermanos en el mismo liceo. También se tendrán en cuenta las notas obtenidas en la etapa anterior (de 11 a 15 años). Lo que todavía no se sabe es la puntuación que se dará a cada criterio.

Este sistema intenta conciliar una mayor libertad con una distribución de alumnos más transparente. Pues, para conseguir saltarse el “mapa escolar”, muchos padres recurren a estratagemas más o menos legales, como elegir una materia optativa o un horario que solo existe en determinados liceos, censarse en casa de un pariente, etc. Los padres mejor informados y con más contactos son los que logran con más frecuencia sus propósitos.

Como media, un 10% de los alumnos de la enseñanza pública están inscritos en un liceo distinto del que les correspondería, y otro 20% elige la enseñanza privada que, aun siendo subvencionada, no está sujeta a estas limitaciones.

El sistema del “mapa escolar”, vigente en todo el país desde 1963, responde a un planteamiento planificador y al deseo de lograr una mezcla entre alumnos de distinto origen social y de variadas competencias escolares. En la práctica no ha funcionado así, pues también dentro de la enseñanza pública hay liceos prestigiosos que atraen y otros conflictivos que ahuyentan a las familias.

Con el nuevo sistema, el 80% de las plazas se adjudicará por medio del programa informático que aplicará los baremos. El otro 20% se repartirá por decisión “humana” entre los alumnos que lleguen a París durante el verano, los que opten a un liceo especializado (por ejemplo, de artes aplicadas) y los que soliciten plaza en dos liceos de elite (el Henri-IV y el Louis-le-Grand) donde se selecciona por notas a candidatos de toda Francia.