Las universidades alemanas piden la introducción de tasas académicas

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Duración lectura: 3m. 21s.

Berlín. En tiempos de crisis para las finanzas estatales, la educación superior no se salva de los recortes presupuestarios y las universidades se ven cada vez más limitadas para atender una demanda estudiantil en aumento. En esta coyuntura, son cada vez más fuertes las voces que exigen abolir una de las grandes particularidades del sistema alemán: la prohibición de que las universidades cobren tasas académicas a sus alumnos.

Los recortes son alarmantes y, por lo que parece, no son monopolio de determinados partidos, pues ocurren tanto en Estados gobernados por la Unión Cristiano-Demócrata (CDU), como en otros con gobierno socialdemócrata. Los recortes son inevitables en una situación en que las arcas estatales sufren el descenso en los ingresos por impuestos y el aumento en los gastos motivado por el incremento del desempleo.

En Alemania, los Estados federados son los responsables directos de la administración de las universidades, sin que el gobierno federal intervenga en su funcionamiento. Sin embargo, existe una ley vigente para todo el país, la llamada Ley Marco para las Universidades, que fija los requisitos mínimos de funcionamiento de los centros, entre ellos la prohibición de cobrar tasas para la primera carrera realizada por un alumno. Una de las promesas electorales de la coalición “rojiverde” de Gerhard Schröder fue mantener el actual sistema. Sin embargo, los rectores universitarios son los primeros que exigen una enmienda en la ley para permitir a las universidades cobrar a sus alumnos y compensar así la caída en las subvenciones.

Algunas universidades amenazan ya con medidas drásticas. Así, la Universidad Humboldt de Berlín se mostró dispuesta a no admitir más alumnos a partir del próximo año hasta que la cifra total de estudiantes se adapte a los ingresos recibidos. Por su parte, la Universidad Libre de la misma ciudad amenazó con endurecer los numerus clausus de tal manera que se reduzca considerablemente el número de estudiantes de nuevo ingreso. En algunos Estados federados se está comenzando a introducir el pago de tasas para segundas carreras, algo permitido por la Ley Marco, mientras que otros cobran una comisión de penalización cuando el alumno supera considerablemente el número de semestres estipulado en el plan de estudios para acabar la carrera.

La presión viene también por la vía política y judicial. Seis Estados federados gobernados por la CDU han presentado una demanda ante el Tribunal Constitucional para levantar la prohibición de tasas. Además, el partido pretende presentar este otoño una iniciativa parlamentaria al respecto. En una entrevista con el dominical Welt am Sonntag (3-VIII-2003), la presidenta de la CDU, Angela Merkel, consideró inevitable una solución similar a la de muchos otros países basada en la introducción de tasas académicas con un sistema compensatorio de becas.

El nuevo presidente de la Conferencia de Rectores de Universidades, Peter Gaehtgens, en el cargo desde el pasado 1 de agosto y hasta entonces rector de la Universidad Libre de Berlín, comenzó su mandato exigiendo la introducción de tasas. Recientemente, la Conferencia emitió una declaración conjunta con la patronal BDA en la que además de la introducción de tasas “que no discriminen socialmente”, se pedía una mayor autonomía de las universidades para seleccionar a su alumnado. El nuevo presidente de los rectores consideró además que la introducción de tasas favorecería la competencia entre universidades, algo que en Alemania, según dijo, se da sólo de palabra. En su opinión, las universidades deben tener medios para poder competir por los mejores científicos de dentro y fuera del país, por el mejor equipamiento y también por los mejores alumnos. En este sentido, la ministra alemana de Educación y Ciencia, Edelgard Bulmahn, socialdemócrata, ha propuesto que las universidades que destaquen por su calidad reciban medios adicionales del presupuesto federal.

Vicente Poveda