La educación sexual centrada en la abstinencia consigue prevenir mejor los embarazos de adolescentes

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La mayoría de los programas para prevenir el embarazo de adolescentes, basados exclusivamente en la utilización del preservativo, no han sido muy exitosos en Gran Bretaña. Ante este fracaso, el Dr. Trevor Stammers, en un artículo publicado en el British Medical Journal (BMJ), presenta datos que avalan la utilidad de programas dirigidos a retrasar el inicio de las relaciones sexuales.

No hace falta ser un consumado experto para intuir que el mejor método para reducir los embarazos de adolescentes es retrasar el inicio de las relaciones sexuales, y lo ideal sería no tenerlas hasta alcanzar una situación matrimonial estable. Sin embargo, pocas son las voces de políticos o responsables de la sanidad pública que se atrevan a lanzar tal mensaje a la juventud. Parece poco realista. Una excepción fue, hace unos meses, Tony Blair, primer ministro británico. Pues bien, parece que ahora se presentan datos que apoyan la iniciativa de Blair.

En efecto, en un reciente informe publicado en el British Medical Journal (321; 1520, 2000), el Dr. Trevor Stammers comenta que “las actuales tendencias en la salud sexual de los adolescentes son causa de preocupación en el Reino Unido”. “Solamente en Inglaterra casi 90.000 adolescentes quedaron embarazadas en 1997 (…) y la mitad de los embarazos terminaron en aborto”.

En relación con las enfermedades de transmisión sexual, el panorama no parece más alentador. “Entre 1995 y 1997 el incremento de la gonorrea en las adolescentes entre 16 y 19 años fue del 45%. La incidencia de clamidia alcanzó el 53% y la de verrugas genitales, el 25%”.

Cree el Dr. Stammers que “la contracepción como piedra angular de la educación sexual de los adolescentes ha fallado manifiestamente”. “Más del 80% de los embarazos no deseados se deben a un fallo de la contracepción”. Si se tiene en cuenta que la mayoría de las campañas de educación sexual orientadas a la prevención de embarazos y contagio de enfermedades de trasmisión sexual han estado centradas en promocionar la utilización de preservativos, los datos objetivos de la literatura científica no avalan el éxito de estas campañas. En efecto, “datos de 1975 a 1991 muestran una correlación positiva entre el incremento del uso de preservativos en la primera relación sexual y los índices más elevados de embarazos en adolescentes”.

La abstinencia tiene sentido. Dice el Dr. Stammers que “no soy el primer doctor en afirmar en el BMJ que la actividad sexual dista mucho de ser apropiada entre los adolescentes más jóvenes”, y da algunas referencias bibliográficas en apoyo de este aserto. Especialmente interesante es una reciente revisión que “recoge diversos estudios de programas destinados a educar en la abstinencia, que muestran una objetiva reducción en el número de embarazos entre los participantes en los mismos”. “Los no participantes tenían una probabilidad 15 veces mayor de iniciar relaciones sexuales tempranas que los que habían participado”.

Los datos presentados por el Dr. Stammers en el artículo del BMJ parecen confirmar que el mejor medio para conseguir ese fin es retrasar las relaciones sexuales, si es posible hasta que la pareja esté bien consolidada.

Justo Aznar

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