La confusa identidad católica de la Universidad de Georgetown

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 5m. 42s.

Con sede en Washington D.C., Georgetown es la universidad católica más antigua de Estados Unidos y una de las más prestigiosas. Pero su posición en la polémica en torno al mandato anticonceptivo de Obama deja entrever un problema que arrastra desde hace tiempo: su progresivo alejamiento de la doctrina católica y su apertura a grupos que promueven el aborto. Ante los últimos episodios, un nutrido grupo de católicos norteamericanos ha pedido a la Santa Sede que retire a Georgetown el título de universidad “católica” y “jesuita”.

A finales de junio, el Departamento de Sanidad estadounidense presentó su tercera solución de compromiso para suavizar la norma que obliga a los empleadores a ofrecer a su plantilla un plan de seguros con anticonceptivos, la píldora del día siguiente y la esterilización. Aunque las instituciones de inspiración religiosa ya no tienen que financiar esos servicios, siguen estando obligadas a garantizar que sus empleadas los reciben sin coste adicional. La diferencia es que ahora pagan las aseguradoras.

Esta solución de compromiso fue rechazada a los pocos días por una coalición de líderes religiosos de distintas confesiones, profesores universitarios y representantes de organizaciones cívicas. Muchos no tenían objeciones morales al uso de anticonceptivos, pero se unieron para defender los derechos de conciencia de sus conciudadanos frente al intervencionismo del gobierno.

Fue un acto de solidaridad en toda regla, sobre todo con los dueños de 39 empresas familiares que están inmersos en pleitos para evitar que el gobierno les multe por negarse a financiar esos servicios. Los otros 35 juicios pendientes han sido iniciados por diócesis e instituciones de inspiración religiosa como universidades, hospitales u organizaciones benéficas.

Pero el rector de Georgetown, John DeGioia, entendió que la polémica no iba con su universidad. En un mail enviado a los alumnos, profesores y el resto del personal explicó que el nuevo ajuste “nos brinda la oportunidad de reconciliar nuestra identidad religiosa y nuestro compromiso de ofrecer un cuidado sanitario asequible”. De ahí que, a partir de este curso, la universidad ofrezca a estudiantes, profesoras y demás empleadas “acceso a los anticonceptivos sin coste para ellas ni para la universidad”.

“Al igual que les ha ocurrido a otras universidades de la Ivy League, Georgetown ha cedido a la secularización”

El problema viene de lejos
En realidad, el mandato de Obama cambia muy poco las cosas en Georgetown. Según The Wall Street Journal, desde hace tiempo esta universidad ofrece por propia iniciativa a sus empleados la opción de que su plan de seguros incluya métodos anticonceptivos. La norma del Departamento de Sanidad es la ocasión para extender a las alumnas el acceso gratuito al control de la natalidad.

A quienes sí les complica la vida el diktat anticonceptivo es a las universidades que, fieles a su identidad católica, se niegan a prestar esos servicios. Hasta ahora, 28 estados norteamericanos exigían a los empleadores que los planes de seguros de su plantilla cubran la anticoncepción. Muchas universidades católicas se habían librado de esta obligación gracias a las cláusulas de conciencia previstas en 20 de esos estados. Posibilidad que ahora se carga el mandato anticonceptivo, de rango federal.

El visto bueno de Georgetown al mandato sanitario no ha sorprendido a la Sociedad Cardenal Newman, que ha denunciado el alejamiento de la doctrina católica por parte de esta universidad. El curso pasado, Georgetown invitó a participar en la ceremonia de graduación a la responsable de Sanidad, Kathleen Sebelius. La secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos promueve activamente el mandato anticonceptivo y es una de las “católicas pro-choice“ más conocidas del país.

Pocos días después, un editorial del comedido Catholic Standard –propiedad de la archidiócesis de Washington D.C.– decidió pronunciarse en esta polémica: “Tradicionalmente, la Universidad de Georgetown ha tenido raíces religiosas. Del mismo modo que las han tenido Harvard, Princeton y Brown. Pero con el tiempo, al igual que les ha pasado a estas instituciones de la Ivy League, Georgetown ha cedido a la secularización. (…) Elegir a la secretaria Sebelius para un reconocimiento especial es decepcionante, pero no sorprendente”.

Otra controversia reciente es que la Facultad de Derecho de Georgetown ofrece en este curso una asignatura para implementar el mandato sanitario y el resto de la reforma sanitaria. Los alumnos que la cursen tendrán que colaborar con el National Women’s Law Center (NWLC), una organización partidaria del aborto.

La profesora de la asignatura es la activista pro-choice Kelli Garcia, asesora del NWLC. Su postura queda patente en la web de esta organización, en la que Garcia se opone “a las restricciones por motivos religiosos de los servicios de salud reproductiva” (métodos anticonceptivos, incluida la píldora). A su juicio, “cuando los hospitales y las farmacias se niegan a dispensar a las mujeres atención reproductiva invocando sus creencias religiosas están usando su religión para discriminar y hacer daño a los demás”.

En otro post de esa web nos enteramos de que una asociación de estudiantes pro-choice disfruta de un espacio privilegiado en el campus de Georgetown donde “reparten preservativos a los alumnos que van de una clase a otra”.

Una petición encabezada por exalumnos de Georgetown pide a la Santa Sede que retire el título de “católica” y “jesuita” a la universidad

Ni católica ni jesuita
Este tipo de actuaciones ha llevado a dos exalumnos de Georgetown a pedir a la Santa Sede, junto con otros 2.000 católicos norteamericanos, que retire el título de “católica” y “jesuita” a la universidad si no adecua sus estatutos a la constitución apostólica Ex Corde Ecclesiae (15 de agosto de 1990), “carta magna” de las universidades católicas.

La petición ha sido muy difundida en los medios norteamericanos de inspiración católica ya que uno de esos exalumnos es William Peter Blatty, guionista y autor de la novela que inspiró la película El exorcista. El otro exalumno que ha liderado la petición es el jurista Manuel Miranda, que ha redactado un documento de 200 páginas para mostrar que Georgetown se ha alejado de la doctrina católica.

Según explica el National Catholic Register, Miranda se muestra optimista de que su escrito surta efecto, pues el Papa Francisco, siendo arzobispo de Buenos Aires, implementó la Ex Corde Ecclesiae en varias universidades católicas de Argentina. Tampoco sería el primer caso de cambio de estatus, pues en 2012 la Santa Sede tomó la decisión de retirar los títulos de “católica” y “pontificia” a la hasta entonces Pontificia Universidad Católica del Perú (cfr. Aceprensa, 23-07-2012).