Hong Kong no fue siempre de los primeros en todo

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(La primera parte de este artículo puede leerse en La educación en Hong Kong disfruta de libertad).

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El informe PISA no es la única evaluación internacional que pone sobresaliente a la escuela de Hong Kong. También la IEA (International Association for the Evaluation of Educational Achievement) la coloca entre los puestos de honor. Una semana antes de que se publicase el PISA 2006 (ver Aceprensa 130/07), la IEA dio a conocer los resultados de su último estudio sobre lectura, el PIRLS 2006 (Progress in International Reading Literacy Study).

La IEA comenzó en 1967 con una prueba internacional de matemáticas, que luego se amplió a las ciencias y desde 1995 es cuadrienal y se conoce por las siglas TIMSS (ver Aceprensa 137/06). Del PIRLS, quinquenal, ha habido dos ediciones: la de 2001 y la recién publicada.

El PISA solo examina a alumnos de 15 años, mientras que el IEA mira también la enseñanza primaria. Concretamente, el PIRLS se hace a niños de cuarto curso (9-10 años), y el TIMSS, en cuarto y en octavo (13-14 años). El momento elegido para el PIRLS es aquel en que se espera de los niños que sepan leer correctamente y lean sistemáticamente para aprender las distintas materias.

Siempre arriba en matemáticas

En el PIRLS 2006, Hong Kong figura en segundo lugar, después de Rusia. Esto supone un notable progreso con respecto al PIRLS 2001 (de 528 a 564 puntos), en que ocupaba el puesto 14. En el PISA, donde Hong Kong no siempre ha figurado entre los primeros en lectura, se observa una subida semejante: de 510 puntos (10.º puesto) en 2003 a 536 (3.º, precedido de Corea del Sur y Finlandia) en 2006.

En matemáticas, Hong Kong siempre ha estado arriba. En el TIMSS aparece 2.º, 3.º ó 4.º, según las ediciones y las edades de los alumnos. En el PISA fue el número 1 la primera vez que participó (2003) y el 3 -empatado con Corea del Sur-, después de Taiwán y Finlandia, en 2006.

También en ciencias, Hong Kong es siempre de los primeros en el PISA (3.º en 2003, 2.º en 2006). Pero en el TIMSS solo recientemente ha alcanzado la cabeza. En 1995 y 1999 aparecía hacia la mitad de la tabla. La siguiente edición (2003) ya puso a Hong Kong en el número 4, tanto en el cuarto curso como en el octavo, lo que es congruente con los resultados de los alumnos de noveno en el PISA de ese mismo año.

Una reforma eficaz

Así pues, parece que después de 2001 el rendimiento académico de los alumnos hongkoneses ha experimentado una gran mejora -al menos- en ciencias y lectura, que solo reflejan los estudios del IEA porque el PISA no llegó a tiempo de detectarlo.

Los autores del informe sobre el PIRLS 2006 señalan que Hong Kong y Singapur han seguido caminos paralelos. En 2001 compartían el puesto 14 de 35. Pero ese mismo año implantaron sendas reformas, bastante profundas, en la enseñanza de la lectura. Cambiaron los planes de estudios, los materiales didácticos y la formación de los profesores. Cinco años después, el siguiente PIRLS reflejó los buenos resultados de esas medidas.

El elemento principal de la reforma hongkonesa es que se impuso a las escuelas la responsabilidad de alcanzar determinadas metas, pero también se les dio autonomía para escoger el camino. Así, los centros pudieron cambiar los programas y los horarios. Muchos experimentaron, con bastante éxito, la fórmula de las “madres lectoras”, voluntarias a las que se prepara para ayudar a los niños leyendo cuentos con ellos. Este sistema de voluntariado se amplió mediante el proyecto “Embajador de la Lectura”, que ha formado a unas 2.500 personas -padres, estudiantes universitarios, jóvenes que estudian para maestros, alumnos de los últimos cursos de secundaria- para reforzar la enseñanza de la lectura y fomentar en los chicos la afición a leer. Todo esto resulta más admirable si se tiene en cuenta que en Hong Kong se enseña a leer en las dos lenguas oficiales: chino e inglés.

La comparación entre PIRLS 2001 y PIRLS 2006 muestra la evolución del rendimiento en el cuarto curso. Es interesante, además, observar que las mejoras beneficiaron también a los alumnos mayores. En efecto, PIRLS 2001 y PISA 2006 examinan a estudiantes de la misma promoción (los nacidos en 1991) con cinco años de diferencia. Las puntuaciones en uno y otro estudio no son perfectamente comparables, pero se puede apreciar los cambios en las posiciones relativas de distintos países si se hace una clasificación solo con los 18 países que participaron en ambos. Se ve entonces que, entre los chicos de la generación de 1991, los de Hong Kong, que estaban en el puesto 10 de 18 en 2001 (PIRLS), pasaron al número 1 en 2006 (PISA).

El progreso de Hong Kong en lectura es una buena noticia para los países que no han alcanzado ese nivel. Indica que la excelencia escolar no es un rasgo “genético” de los chicos asiáticos y algunos otros, sino que se puede no tenerla y progresar hasta conseguirla.

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