España: las desigualdades dentro de la enseñanza pública

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Duración lectura: 2m. 54s.

Análisis

Las desigualdades en la educación en España suele salir a relucir cuando se contrapone la enseñanza pública y la privada. Según el tópico, la enseñanza privada consagraría la desigualdad: en el mercado educativo sólo los ricos podrían acceder a una enseñanza de calidad. En cambio, la enseñanza pública se presenta como el reino de la igualdad, donde todos los alumnos reciben el mismo trato, como si fuera un bloque sin diferencias entre los centros rurales y urbanos, los situados en barrios acomodados y populares, los pertenecientes a una u otra región.

Cuando se dejan de lado los eslóganes y se echa mano de los datos, se ve que ese bloque de la enseñanza pública presenta perfiles muy diferentes según de dónde se mire. Así puede comprobarse con los datos que aporta el informe sobre “Las cuentas de la educación en España y sus comunidades autónomas: 1980-1992”, publicado por la Fundación Argentaria.

Tanto en 1980 como en 1992 existían diferencias interregionales significativas en el gasto en enseñanza pública por alumno, y las distancias entre las Comunidades que más y menos gastan no se han reducido en estos años (ver gráfico).

¿Quiénes son los “ricos” de la enseñanza pública? Las comunidades de régimen foral (Navarra y País Vasco) presentan una clara ventaja financiera, mientras que en el otro extremo se sitúan Andalucía y la Comunidad Valenciana, dos de las comunidades autónomas que gestionan las competencias en educación durante la mayor parte del período estudiado. En general, las diferencias regionales son importantes, incluso entre Comunidades donde la gestión educativa es todavía del gobierno central.

Las diferencias de gasto por alumno son también notables en la enseñanza privada. En este caso, encabezan también la clasificación el País Vasco y Navarra, y les siguen destacadas a poca distancia, Canarias y Madrid. En general, las regiones con renta per cápita más elevada presentan niveles de gasto privado por alumno más altos y muestran una mayor orientación a recurrir a la enseñanza privada. En cuanto a la financiación de la enseñanza privada, la importancia de los fondos públicos por alumno ha crecido en todas las regiones, aunque el crecimiento es muy superior de nuevo en Navarra y País Vasco.

En el gasto público, dice el informe, resulta difícil encontrar correlaciones -ni positivas ni negativas- entre nivel de gasto por alumno y nivel de renta regional.

Más bien parecen influir otras circunstancias, como el hecho de que la gestión educativa corresponda al gobierno central o al autonómico, o el régimen común o foral de la Hacienda.

En cualquier caso, los fondos públicos dedicados al alumno de la enseñanza estatal siguen siendo superiores a los del alumno de la privada. Hay que tener en cuenta que el coste del puesto escolar es del orden de un 30% superior en la pública, diferencia que en las enseñanzas medias alcanza el 50%.

Lo sorprendente es que la igualdad se convierta en el caballo de batalla en la contraposición entre enseñanza pública y privada, cuando las diferencias más llamativas se dan -en ambos sectores de la enseñanza- en las comparaciones interregionales.

Ignacio Aréchaga

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