EE.UU.: las mujeres son ya mayoría entre los titulados universitarios

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Duración lectura: 4m. 3s.

En 1982, las mujeres lograron igualar en número a los hombres en las universidades de Estados Unidos. Pero el ascenso ha continuado, y ahora la desproporción entre los sexos es de signo contrario: de los titulados que saldrán de la universidad este año, el 57% serán mujeres. A la vista de la tendencia, el Departamento de Educación prevé que en el año 2008 las universidades del país tendrán 9,2 millones de alumnas frente a 6,9 millones de alumnos. Esto no se explica sólo por el avance femenino: también influye que muchos chicos se desinteresan de los estudios superiores; los expertos se preguntan por qué.

La desigualdad empieza en la enseñanza secundaria, donde las chicas obtienen el 51,2% de los títulos. Hay otro dato más significativo: entre los alumnos que terminan la secundaria, pasan a la universidad el 60,1% de los chicos y el 69,7% de las chicas. La diferencia es mayor entre la población negra, en la que el 63% de los titulados universitarios son mujeres. Aquí resalta más el fracaso masculino: hay más jóvenes negros en la cárcel que en la universidad.

Una razón de la menor presencia masculina en la enseñanza superior es coyuntural: la buena situación económica, con muy poco paro (4,3%) y carestía de mano de obra en algunas zonas, proporciona empleos bien pagados a los jóvenes, que antes no podían soñar con ganar tanto nada más empezar a trabajar. Sin embargo, la ventaja económica de esta opción sólo es inmediata: si no cambian mucho las cosas, quien se conforma con el diploma de la enseñanza secundaria, a largo plazo está estadísticamente condenado a ganar 23.000 dólares anuales menos que un licenciado universitario. Por eso, la cuestión es por qué los chicos tienden más que las chicas a ingresar pronto en el mercado laboral, causa de que disminuya la presencia de ellos en la universidad. En efecto, de los jóvenes activos de 16-24 años que no han pasado de la enseñanza secundaria, el 57% son chicos.

En esto pueden influir otros motivos, como subraya U.S. News & World Report (8-II-99) en un reportaje sobre la feminización de la universidad. Varios expertos consultados por la revista apuntan a las diferencias entre los sexos durante la adolescencia y a los efectos de la enseñanza mixta en los chicos.

En cuanto a lo primero, los psicólogos están de acuerdo en que las chicas, por madurar antes, suelen ser estudiantes más serias. Según un informe del Departamento de Educación, ellas dedican más tiempo a las tareas escolares y menos a la televisión, y participan más en las actividades escolares. Por tanto, salen de la escuela secundaria mejor dispuestas a proseguir los estudios. En cambio, los chicos son más problemáticos. Hay un número desproporcionado de ellos en la educación especial para estudiantes con trastornos de la conducta o del desarrollo. Ellos son también la mayoría (58%) de los alumnos que abandonan la enseñanza secundaria.

Diversos psicólogos señalan que -dadas las diferencias mencionadas entre chicos y chicas en la escuela- en la enseñanza mixta la aplicación al estudio se tiende a ver como un rasgo femenino. Otros creen detectar una relación entre la feminización del alumnado universitario y la del cuerpo docente en la enseñanza secundaria, donde el 70% de los profesores son mujeres.

Sobre todo, esos expertos subrayan que las chicas son, de hecho y más o menos perceptiblemente, preferidas en la escuela. Afirma Judith Kleinfeld, profesora de Psicología en la Universidad de Alaska-Fairbanks: “Los chicos son más propensos que las chicas a pensar que el ambiente escolar les es hostil, que los profesores no esperan tanto de ellos y que les estimulan menos a progresar”. Es posible, por tanto, que los chicos pierdan interés por la educación y, en tiempos de bonanza económica, prefieran ponerse a trabajar.

En cualquier caso, lo más notable es el giro que con esto se da al debate sobre la coeducación. Se empezó hace años a ponerla en tela de juicio cuando varios estudios detectaron que las chicas lograban mejores resultados en las escuelas femeninas, lo que se atribuyó a que el ambiente de las clases mixtas les era desfavorable. Se decía, por ejemplo, que los profesores prestaban más atención a los chicos -más ruidosos y activos-, que se imponían en clase. Ahora algunos sostienen que son los chicos los orillados en la enseñanza mixta. Lo único en que parecen coincidir los dos enfoques es en afirmar que la coeducación durante la adolescencia no atiende bien las necesidades específicas de cada sexo.

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