Educación y empleo en España: el título vale más que la aptitud

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Duración lectura: 8m. 34s.

Todos los años, la OCDE publica un informe llamado Education at a Glance, que pretende ser la fotografía más pormenorizada del estado de la educación en el mundo desarrollado. La comparación internacional permite ver que España se distingue por el alto fracaso escolar, muchos estudiantes universitarios y poca formación profesional media. En un país donde el título es lo que más determina el salario, eso tiene consecuencias notables.

Education at a Glance ofrece la posibilidad de comparar en cada país los resultados de los adultos en la prueba de destrezas (PIAAC, uno de los estudios en que se basa el informe) con su nivel educativo y su situación laboral. Esto permite evaluar si, como es de suponer, las destrezas –el informe se centra en la comprensión lectora– son mayores en las personas que han alcanzado estudios más avanzados, y cuál es su nivel respecto al de otros con su mismo título en otros países. Además, también se puede saber cuál es la relación entre educación y mercado laboral en cada país, cruzando los datos del nivel educativo y las destrezas por un lado, y la tasa de empleo, la temporalidad laboral o el salario por otro.

La influencia del título educativo en el salario es mayor en España que en el conjunto de la OCDE

Poca formación media

En el conjunto de la OCDE, un 33% de los adultos entre 25 y 64 años ha alcanzado un título superior (universitario o de formación profesional); el 44% se quedó en el nivel upper secondary(segundo ciclo de secundaria: Bachillerato o formación profesional media); y solo un 24% no avanzó más allá de la educación secundaria obligatoria.

En España, el porcentaje de adultos con educación superior es muy similar (32%), pero en los otros dos apartados la situación es opuesta a la de la OCDE: mientras que un 45% no pasó de la etapa obligatoria, un 23% se quedó en el segundo ciclo de secundaria.

Notable en movilidad intergeneracional

Entre el segmento más joven (25 a 34 años), la diferencia entre España y la media se reduce, por el descenso del abandono escolar temprano. Sin embargo, las notas que definen la educación española –mucho fracaso escolar, mucho título superior y poca formación profesional media–, aunque están cambiando en las generaciones más jóvenes (ver abajo: “Foco en los jóvenes”), siguen siendo patentes. Además, desde 2005 se percibe un estancamiento en cuanto a la educación superior: España es de los pocos países donde el porcentaje de titulados superiores en la franja de 25 a 34 años no es mayor que en la de 35 a 44 años.

España es el país de la OCDE donde hay una proporción mayor de universitarios con padres poco formados

No obstante, en otro aspecto España está a la cabeza de la OCDE: es uno de los países donde una proporción mayor de adultos ha alcanzado un nivel superior al de sus padres. Esto se percibe de manera muy acusada en la universidad: mientras que en el conjunto de la OCDE solo un 9% de los graduados universitarios tienen padres sin más estudios que los obligatorios, en España son más del 20%. Esta movilidad positiva se aprecia también en las destrezas: comparando la habilidad lectora de los jóvenes entre 16 a 24 años con el resto de adultos, la diferencia a favor de los primeros es considerablemente mayor en España que en el conjunto de la OCDE.

Títulos y destrezas

La comparación entre destrezas y niveles de estudios también es reveladora. En todos ellos, los españoles de 25 a 34 años obtienen mejor puntuación que los demás, pero peores que sus coetáneos de la OCDE, especialmente entre los que solo alcanzaron la etapa obligatoria y los que tienen un título universitario o similar.

La relación entre nivel de estudios y tasa de empleo es más débil en España, aunque sigue siendo directamente proporcional. Si en la OCDE las personas con estudios terciarios tienen un 83% de tasa de empleo, y ganan un 70% más que los del nivel upper secondary, en España las cifras son de 73% y 62% respectivamente. No obstante, los incentivos positivos y negativos para seguir estudiando son menores para los hombres en España: el beneficio salarial asociado a los estudios superiores es considerablemente inferior, y la penalización por quedarse en una titulación secundaria es también menor.

En la OCDE, las destrezas son determinantes en el salario: un trabajador que solo ha alcanzado la titulación de la secundaria obligatoria cobra más que otro del nivel superior si tiene un nivel más de destrezas. En España no ocurre así. El título manda, especialmente entre los universitarios.

La “pirámide educativa” española es la inversión de la de la OCDE: muchos con formación baja y superior, y pocos con formación media

Centros públicos y concertados

España es uno de los países de la OCDE con más proporción de alumnos en la enseñanza concertada y privada (31,7%). Aunque desde 2003 el porcentaje en la escuela pública ha crecido un punto, el aumento se debe fundamentalmente a los años de la crisis. Donde más cuota de alumnos obtiene la red concertada es en primaria y secundaria.

Como recientemente explicaba a El Mundo el presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), el Estado se ahorra más de 3.800 euros por cada alumno matriculado en la escuela concertada (la diferencia entre el coste de la plaza escolar de estos centros con respecto a los públicos). En total, las arcas públicas dejan de pagar unos 10.000 millones de euros al año.

Dos de las reclamaciones más frecuentes entre los trabajadores de la escuela pública son la falta de profesorado por efecto de los recortes y la sobrerrepresentación de alumnos extranjeros en sus aulas. Según el informe Datos y cifras. Curso escolar 2014/2015, publicado recientemente por el Ministerio de Educación, el número de profesores en centros públicos de enseñanza no universitaria descendió en 9.000 desde 2008, mientras que el de alumnos aumentó en medio millón. Sin embargo, adoptando una perspectiva más amplia, en la última década han entrado 14,3 alumnos nuevos por cada profesor, una ratio que se corresponde con la media de la OCDE. Además, la holgada ventaja inicial de España con respecto a la mayoría de los países explica que todavía hoy la ratio alumnos/profesores siga siendo menor en todas las etapas educativas.

En cuanto a los alumnos extranjeros, es cierto que la red pública escolariza a un porcentaje mayor del que le correspondería si los estudiantes extranjeros siguieran los mismos patrones de elección que los nacionales. Esto se puede deber, en gran medida, al obstáculo que supone el plus de dinero asociado al transporte y las cuotas escolares, con las que la escuela concertada trata de paliar su falta de financiación pública. Con todo, en las comunidades autónomas donde esta tiene más presencia (País Vasco, Madrid, Castilla y León, La Rioja), la sobrerrepresentación es menor.

Foco en los jóvenes

El porcentaje de alumnos españoles de 18 a 24 años que han abandonado los estudios sin avanzar más allá de la secundaria obligatoria es el doble que en la Unión Europea (23,6% frente a 12%). Sin embargo, la tendencia parece estar cambiando en los últimos años, en parte por el retorno a los estudios de jóvenes que no consiguen trabajo.

Entre los 16 y los 18 años, las edades críticas, la tasa de escolarización desciende del 96% al 80%, y la desventaja de los hombres aumenta. También son menos los hombres que pasan de curso. El resultado es que a los 18 años, no llega a tres de cada diez los que están en estudios superiores, frente a cuatro de cada diez mujeres.

Otra tendencia es el incremento en la matriculación en la formación profesional media y superior. En los últimos diez años, ha sido muy superior al de Bachillerato o la universidad (que, de hecho, ha disminuido).

Los efectos de la crisis

Cuando se evalúan las consecuencias de la crisis en la empleabilidad de los jóvenes (25 a 34 años), las conclusiones pueden variar según se enfoquen los datos. Con respecto a los valores de 2008, el grupo que más ha aumentado su tasa de paro, en proporción, es el de los graduados superiores. Así pus, la crisis ha cerrado un poco la brecha de empleo entre los menos y los más formados.

Sin embargo, en variación absoluta, el fenómeno es el contrario: la tasa de paro de los que solo llegaron a la secundaria obligatoria creció 21 puntos, por solo 13 la de los universitarios. Además, la diferencia entre la tasa de empleo española y la europea de los jóvenes que terminaron sus estudios durante la crisis es más baja entre los universitarios que en cualquier otro nivel.

En cuanto al sueldo, lógicamente aumenta según se haya llegado más lejos en la educación. La ventaja salarial a favor de los hombres es menor según aumenta el nivel de estudios (apenas es significativa entre los universitarios), aunque la mayor diferencia se da en los de secundaria superior. Con la edad aumenta o se mantiene, excepto en los de titulación primaria.

Por último, de acuerdo con el informe del Ministerio, los ninis españoles no responden al prototipo de joven apático que ni siquiera intenta trabajar. De hecho, a pesar del efecto devastador de la crisis en el empleo, la tasa de actividad (que incluye a los que están buscando trabajo) ha aumentado desde 2008 entre los jóvenes de 25 a 34 años, y es mayor que en el conjunto de la Unión Europea y la OCDE.

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