YouTube y los videoespacios

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

YouTube, la página para compartir vídeos, se ha convertido en el centro de la atención de la Red en los últimos meses. La compra por parte de Google por un importe de 1.650 millones de dólares (1.315 millones de euros) no hace sino poner número al fenómeno de una empresa que en apenas año y medio ha pasado de la nada a copar las páginas financieras y los correos electrónicos de miles de internautas. Los vídeos de YouTube suman 100 millones de visionados cada día.
Antes, el software E-mule y la página web Napster (cerrada por la Justicia) habían extendido el concepto de compartir música y vídeo. You Tube nace de la idea de compartir con el grupo de amigos vídeos personales. Se utiliza para colgar breves vídeos caseros, bromas, videoclips, videodiarios, trozos de programas de la televisión… La facilidad para manejarlos y compartirlos ha hecho de la página un éxito. Para sortear los problemas legales con los derechos de autor, Google llegó a acuerdos con compañías musicales antes de efectuar la compra.Arma de marketing

Desde el punto de vista del “marketing”, YouTube y el compartir vídeos se convierte en un arma poderosísima de “marketing” y difusión. Ha sido famoso el anuncio de los caramelos Mentos, en un experimento con Coca-Cola Light colgado en la Red y visionado por millones de personas (ver EepyBird). En España, tenemos el caso de vídeos y canciones que se han popularizado gracias a Internet (“Opá” y “Amo a Laura” son los casos más evidentes). En los telediarios hemos podido ver en calidad web un anuncio cómico protagonizado por Materazzi, el futbolista italiano que recibió en la pasada Copa del Mundo el cabezazo más famoso de la historia del fútbol.

Es significativo lo sucedido con una controvertida entrevista a Bill Clinton emitida por la Fox, que fue colgada inmediatamente en páginas como YouTube o HotAir. En un primer momento, la Fox hizo retirarlas para finalmente aceptar que los vídeos colgados le reportaban más publicidad que perjuicio económico.

Ha sido también muy gráfico lo sucedido con el asunto lonelygirl15. Los vídeos de dos minutos de una chica con ese seudónimo contando su vida a cámara desde su dormitorio atrajeron este verano un número creciente de internautas hasta llegar a las decenas de miles de visionados. El fiasco vino cuando se descubrió que era una actriz a sueldo de una pequeña productora. Podría considerarse la consecuencia lógica en la evolución televisiva de los últimos años, donde han triunfado los “reality-shows”. Pero si cae la confianza en la autenticidad de la “reality”, pierde la capacidad de atracción del “show”.

El vídeo irá ganando espacio e importancia en la Red, si es que las mismas televisiones no se convierten en la pantalla de un ordenador capaz de ofrecer el videoclub, hacer videollamadas o emitir televisión. Los videoespacios (Microsoft lanzó el suyo hace unas semanas, Soapbox) serán un lugar común de amplificación de cualquier mensaje.

Myspace o Elhood.com ya son lugares donde los aspirantes a músicos pueden colgar sus vídeos musicales en buena calidad y tener así la posibilidad de llegar a mucha gente. ¿Quién dice que dentro de poco no veremos mítines políticos y vídeos descarada o veladamente electoralistas en la pantalla del ordenador? En España, el PSOE ya ha lanzado su propio espacio audiovisual en Internet.

Blogs, foros y podcast

“El weblog es una genuina expresión de las 'tecnologías del yo', en las que el autor, sin ningún tipo de intermediario editorial y gracias a un sistema muy eficiente de gestión de contenidos, se convierte en un “global publisher”: una voz personal que puede hablarle a todo el mundo” (1). El blog (ver Aceprensa 7/06), página personal de fácil manejo, incluye desde el diario personal y la crónica de guerra hasta la recopilación de noticias o el simple intercambio de ideas. Muchos blogs ya contienen vídeo y audio (podcasts).

Los foros son lugares donde los usuarios acuden a compartir o confrontar sus ideas. Los hay de cualquier temática, desde jardinería hasta derecho canónico, políticos o de ocio. Facilitan el conocimiento de numerosas personas con inquietudes comunes en todo el mundo. Se diferencian de los blogs en que la responsabilidad de crear el debate está en todos los usuarios del foro.

El podcasting consiste en crear archivos de sonido y distribuirlos mediante sindicación de manera que permita suscribirse y usar un programa que lo descargue para que el usuario lo escuche en el momento que quiera. Hoy por hoy, el software de reproducción más utilizado es iTunes, que es también una tienda, en su origen sólo de música, pero hoy también de vídeo.

¿”Demogradación”?

La información y el conocimiento ya no están capitalizados por unos pocos. Todo el mundo puede ofrecer su visión acerca de la realidad. Google Book Search pone al alcance de un click las grandes obras literarias (por ahora masivamente en inglés gracias al volcado de las bibliotecas de algunas universidades, y en menor medida en español). Cualquiera puede crear una entrada en la Wikipedia. Si tienes una cámara de vídeo o una grabadora de sonido, puedes hacer tu propia pieza audiovisual o tu programa de radio. Medios como el “Bild” ya publican y pagan fotografías de ciudadanos anónimos. La CNN cuenta con el espacio “I report”, con noticias, imágenes, vídeos y comentarios de los espectadores.

En muy poco tiempo, cualquier ciudadano podrá convertirse en una unidad móvil, con su cámara de vídeo y fotos, su teléfono, e Internet a mano, por lo tanto con facilidad para enviar información. Siempre habrá alguien con un dispositivo móvil dispuesto a grabar lo que sucede a su alrededor y colgarlo en YouTube. Se podría decir, con el masivo robo de propiedad intelectual que se produce actualmente, que incluso hay una democratización del delito.

Eric Schmidt, presidente de Google, decía en “Financial Times” (3-10-2006) que “han caído las barreras que existen entre la gente y la información, democratizando efectivamente el acceso al conocimiento humano”. Si bien es verdad que eso, como él dice, “nos ha hecho mucho más poderosos individualmente”, también lo es que resulta necesario separar el grano de la paja.

Ya hemos podido ver en televisión piezas audiovisuales de escasa calidad técnica sacadas de Internet; los confidenciales donde el rumor es muchas veces el soporte para las informaciones pueden llevar a la pérdida de calidad de éstas; la posibilidad de cooperar a la difusión de opiniones e informaciones al mismo nivel que el resto no significa que todas valgan lo mismo o sean igual de verdaderas; la inmediatez de la Red puede llevar a una falta de profundidad o a una hegemonía aplastante de lo efímero; los límites entre realidad y ficción se pueden difuminar; los blogs informativos con posibilidad de hacer comentarios se llenan muchas veces de insultos o falsedades lanzadas con impunidad…

La democratización, con sus infinitas posibilidades positivas, incluye también un riesgo de degradación de la información, del arte, de la cultura. En última instancia será necesario un instrumento para cribar lo valioso de lo inútil. Uno de los fundadores de la Wikipedia ya ha dicho que pretende crear una nueva enciclopedia, Citizendium, en la que un filtro de expertos supervisará los contenidos publicados.

Esta época se caracteriza por una continua reflexión metacibernética (estas mismas líneas lo son), en la que hay un enorme protagonismo de quienes tratan de entender y manejar la configuración que los nuevos medios van adquiriendo. El ciudadano corriente necesita guías para saber qué hacer para no quedar al margen del sistema. Sólo grandes conocedores del medio con aguda clarividencia podrían señalar hacia dónde nos dirigimos aproximadamente, aunque son tantas las variables -incluida la libertad humana- que es demasiado arriesgado ejercer de profeta. Lo que parece indiscutible es que en poco tiempo Internet ya ha transformado la manera de comunicarse, tanto en los grandes medios de masas como en la comunicación más familiar.

Agustín Alonso-GutiérrezLoreto Corredoira y Alfonso, profesora de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense (Madrid), ha contribuido a la elaboración de este artículo. Su blog es http://infosociedad.blogspot.com._____________________(1) José Luis Orihuela, “La revolución de los blogs”, La Esfera de los Libros, Madrid, 2006Enlaces de interés:— Cómo hacer un blog: Aceprensa 7/06.— Qué es la web 2.0.— Medidor de web 2.0.— Conferencia O'Reilly sobre web 2.0.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares