No será delito en Francia negar el genocidio armenio

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Historiadores, constitucionalistas y periodistas habían alertado del riesgo de imponer por ley, con sanciones penales, una interpretación del pasado histórico, en este caso sobre el genocidio armenio a manos de los turcos entre 1915 y 1917 (cfr. Aceprensa 30-12-2011). Y, en efecto, el Consejo Constitucional francés acaba de dictaminar que no es conforme a derecho imponer esa sanción en Francia, anulando así lo establecido por la Asamblea Nacional y confirmado por el Senado el 23 de enero de 2012. Aunque no hay que olvidar que en Turquía, puede ser condenado quien afirme lo contrario, es decir, la existencia del genocidio.

El Consejo –con una envidiable diligencia– considera que la ley comporta un “ataque inconstitucional al ejercicio de la libertad de expresión y de comunicación”. No se pronuncia sobre la ley de 29 de enero de 2001, que reconoció como tal el genocidio armenio, aunque esta norma sería también anticonstitucional, a juicio del prestigioso jurista Robert Badinter, antiguo presidente del Consejo. Tampoco tenía que entrar en la ley de 13 de julio de 1990 (ley Gayssot), contra todo acto racista, antisemita o xenófobo, sino sólo en la más reciente, que establece la sanción penal.
En el fondo, atentan contra la libertad de expresión y la investigación de la historia ese tipo de “leyes memoriales” que establecen verdades históricas por mayoría de votos. Además, sobre el caso del genocidio armenio se proyectan dos problema políticos bien concretos: uno, el proceso de ingreso de Turquía en la Unión Europea, al que Nicolas Sarkozy se opone; otro, la existencia de medio millón de votantes franceses de origen armenio.

Se comprende la satisfacción de la embajada de Turquía en París, y también la reacción de Sarkozy: como había prometido, en caso de sentencia desfavorable, ha dado inmediatamente instrucciones a su gobierno para preparar un nuevo proyecto de ley, compatible con la decisión de los “sabios”, para reprimir los negacionismos, y concretamente el armenio, ante la que considera “inmensa decepción y profunda tristeza de todos los que habían recibido con gratitud y esperanza la aprobación de esta ley destinada a protegerles contra el negacionismo”.
Por su parte, el candidato socialista, François Hollande se ha apresurado también a comprometerse con el dossier si es elegido presidente, eso sí, con espíritu pacífico y conciliador, y desde luego, con “toda mi solidaridad con los armenios de Francia, porque sé lo que esperaban. Y quiero decir también a los turcos de Francia, que se movilizaron, que era erróneo imaginar que se trataba de algo contra ellos”.

Sólo se opone claramente el candidato centrista del Modem, François Bayrou, para quien el relanzamiento por Nicolas Sarkozy del procedimiento legal sobre el genocidio armenio es una “obstinación” impropia de un presidente de la República.

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