En menos de 72 horas, la Academia de Cine Español entregará sus premios anuales. Unos Goya que –salvo sorpresa– confirmarán a Los domingos como mejor película española del año. Pero, más allá del éxito de crítica y público, la película dirigida por Alauda Ruiz de Azúa ha generado una larga y apasionante conversación sobre la religión, la familia, la tolerancia o el adoctrinamiento. Una conversación que probablemente se alargará gracias a los Goya y al estreno de Los domingos en plataformas
Es muy significativo el ambiente que rodea los créditos finales de una película en una sala de cine. Casi siempre es un momento de ruido y movimiento. Sin embargo, este año ha habido dos películas que han dejado clavados a muchos espectadores en sus buta…
Contenido para suscriptores
Suscríbete a Aceprensa o inicia sesión para continuar leyendo el artículo.
9 Comentarios
Dado que un camino de discernimiento vocacional lleva años, se recorre poco a poco, como un noviazgo, viendo y viviendo lo que llena, lo que da sentido a la existencia, lo que atrae y lo que produce rechazo, estudiando, rezando, profundizando en el conocimiento personal, las aficiones, los gustos, los aspectos fuertes y los débiles de la propia personalidad…La película se queda a las puertas del camino. Me ha encantado el personaje de Maite, y su negativa bien razonada, pues obliga a ver otros puntos de vista, otras dificultades, y valorarlas con prudencia. Lo triste en la dirección espiritual por parte de un adulto, es que muchos jóvenes se creen que nadie les guia porque prescinden de un guía personal que les conozca y conozca sus luchas ,avances y retrocesos , y sin embargo siguen borreguilmente al ” influencer” de turno, que de forma anónima les dice que pensar desde un canal de youtube…
Quizá podría darse la oportunidad de la valoración, o de expresar el acuerdo, o el desacuerdo, sobre los comentarios de otros lectores(con estrellas, o simples “pulgares”…). Muchas gracias.
Muy buena reseña. Los mayores tendrían que estar más al tanto de los jóvenes, más abiertos y respetuosos, pues los jóvenes tienen un deseo de profundizar en una fe que no siempre les ha sido transmitida en su familia