Las humanidades, un motor para la economía y la sociedad

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Los estudios de humanidades y de ciencias sociales (artes liberales en EE.UU.) suponen una vigorosa ayuda para crear un debate público más cualificado, una fuerza de trabajo más creativa y una nación más segura. Esto es lo que afirma la American Academy of Art and Sciences en un reciente informe

Un plan de estudios que incluya las humanidades y las ciencias sociales, junto con las ciencias naturales, favorece el pensamiento integrador, la creatividad y el desarrollo, dice la citada Academia. Las humanidades y las ciencias sociales no son elitistas, van más allá de lo inmediato y son fundamentales para la búsqueda del sentido de la vida, la libertad y la felicidad. Universidades públicas y privadas de los Estados Unidos, contadas entre las mejores del mundo, ofrecen diversos estudios de artes liberales.

Los líderes empresariales de hoy están buscando una diversidad de aptitudes, y no solo conocimientos técnicos

Útil para toda la vida
A principios del siglo XXI, señala el informe, estamos viviendo una paradoja. Se reconoce ampliamente que, cada vez más, los estadounidenses necesitan una educación superior de calidad. Sin embargo, las ayudas a la educación superior han ido disminuyendo de manera constante. Este inconveniente ha llevado a cuestionar la utilidad de las artes liberales, con el argumento de que no contribuyen visiblemente al empleo a corto plazo.

Sin embargo, esta desconfianza pierde de vista un aprendizaje, que se adquiere estudiando artes liberales, útil para toda la vida. Jill Tiefenthaler, presidente de la Universidad de Colorado, afirmó en esta universidad durante el discurso de inauguración del curso 2012-2013 que la enseñanza de humanidades “fomenta cualidades valiosas: La capacidad para recuperarse de los reveses y lidiar con el estrés. La perseverancia y la pasión por las metas desafiantes. La tendencia a tener una responsabilidad dispuesta a retrasar la gratificación. La creatividad, o la voluntad de romper con lo convencional, para llegar a nuevas ideas; La capacidad de concentrarse en una cosa, superando las distracciones. La conciencia de enfocar las cosas hacia lo que son las metas más importantes”.

En momentos en que la ansiedad económica impulsa al público hacia una educación centrada en logros a corto plazo, es importante que las escuelas y las universidades se convenzan del valor de la educación de los estudios humanísticos. El público ha de saber que la capacidad de adaptarse y prosperar en un mundo en constante cambio no se basa solo en la instrucción en los trabajos actuales, sino en el desarrollo de cualidades útiles para nuevos escenarios laborales. “La única manera de que puedan prepararse para el futuro, en trabajos que todavía no existen, es el desarrollo de mentes ágiles, que conozcan diferentes culturas e ideas, y tengan habilidad para hablar y escribir; cualidades desarrolladas por las artes liberales”, según Tiefenthaler.

Las aptitudes que surgen de las humanidades, como la mejora en la escucha, la empatía, o la valoración del contexto en la gestión, son muy importantes en la empresa

Menos humanidades, innovación en peligro
La necesidad actual de las ciencias humanas y sociales es urgente. Los padres ya no les leen a sus hijos tanto como antes. Los profesores de humanidades de las escuelas están menos formados que los de otras asignaturas. La financiación para estudiar en otros países ha bajado un 41% en cuatro años. Todo esto tendrá consecuencias serias en el modelo de formación norteamericano, según el informe antes citado, ya que las ciencias sociales suponen un estímulo a la innovación y favorecen la cohesión social. Para mejorar estas carencias esta investigación propone tres metas.

Ayudar a construir una democracia del siglo XXI. Las humanidades y las ciencias sociales proporcionan un marco intelectual y un contexto para prosperar en un mundo cambiante. Para esto es preciso apoyar la alfabetización. El país depende de una población totalmente alfabetizada, con capacidades de lectura, escritura, y conversación, que proporcionen habilidades para toda la vida. Invertir en una educación humanística permitirá a los ciudadanos participar mejor en la sociedad democrática como votantes, consumidores informados y trabajadores productivos. Conviene también aumentar el acceso a los recursos en la red, incluidos los materiales de enseñanza, garantizando su calidad y accesibilidad para todos los estudiantes.

Fomentar una sociedad innovadora y competitiva. Para este objetivo se sugiere aumentar la inversión en la investigación. Por otra parte, los profesores deben empezar a cambiar la tendencia de una formación excesivamente especializada hacia una más completa. Crear un cuerpo de maestros de artes liberales puede ayudar a enriquecer la enseñanza en todos los niveles.

Educar para el liderazgo en un mundo globalizado. Participar en una economía global requiere la comprensión de diversas culturas y diferentes puntos de vista. Los medios para conseguirlo que se proponen son: promover el aprendizaje de idiomas; ampliar la enseñanza de cuestiones internacionales; fomentar programas de estudio en el extranjero; desarrollar una cultura solidaria: algunos adultos interesados podrían colaborar con escuelas, centros comunitarios y otras organizaciones para transmitir conocimientos humanísticos y científicos sociales.

Humanidades, empresas y nuevas tecnologías
A un conjunto de empresarios que fueron encuestados para un informe de la Assoxiation of American Colleges and Universities se les dio la siguiente definición de las artes liberales: “Este enfoque de la educación universitaria proporciona un amplio conocimiento en una variedad de áreas de estudio y el conocimiento de una titulación específica en un campo de interés. También ayuda a los estudiantes a desarrollar un sentido de responsabilidad social, así como intelectual, junto con destrezas prácticas como la comunicación, el análisis, la resolución de problemas, y una capacidad demostrada para aplicar conocimientos y habilidades en contextos del mundo real”. Los empresarios evaluaron a la educación liberal según estas proporciones: muy importante, 51%; bastante importante, 43%; poco importante, 6%. También se preguntó a los empresarios si aconsejarían a su hijo o a un joven este tipo de enseñanza. Las respuestas fueron: sí, 74%; depende, 19%; no, 7%.

Los líderes empresariales de hoy están buscando una diversidad de aptitudes, y no solo conocimientos técnicos. No es suficiente para los servicios financieros ser capaz de trabajar con una hoja de cálculo. Es necesario convencer a los clientes, individuales o institucionales, para tomar las medidas adecuadas. Las habilidades que surgen de las humanidades, como la mejora en la escucha, la empatía, o la valoración del contexto de la gestión, son muy importantes. Un ejemplo de la relación de las Artes Liberales con la empresa, en España, es el Instituto Empresa y Humanismo que, con un enfoque interdisciplinar, se propone mediante la investigación y la docencia contribuir a solucionar los problemas que plantea la creciente complejidad de la sociedad, de modo especial –aunque no exclusivo– los relacionados con el modo de integrar la empresa y la actividad económica en la sociedad civil.

La tecnología de la información tiene y tendrá un efecto transformador en la enseñanza. Las ciencias sociales y las humanidades deben aprovechar la oportunidad de llegar a nuevos públicos. Los actuales cursos en la red, están demostrando el interés por el aprendizaje humanístico. Estamos en vísperas de una nueva era de la enseñanza y el aprendizaje, cuyas dimensiones solo podemos empezar a imaginar. El futuro seguirá necesitando las capacidades humanas que promueven las artes liberales, y tal vez se las necesita más que nunca, afirma la American Academy of Art and Sciences.

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