La prensa cambia para seguir al lector

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Duración lectura: 5m. 36s.

Cuando Le Monde se pone en huelga por despidos de periodistas, el New York Times anuncia recortes en la plantilla y el Wall Street Journal cambia de director y empieza a publicar artículos más cortos, no hace falta enviar reporteros para descubrir la crisis de la prensa tradicional. Pero el público sigue teniendo apetito por las noticias, aunque cada vez más las busca en otros soportes, sobre todo en Internet.

El Pew Research Center acaba de publicar “El estado de los medios de información 2008”, quinto informe anual del Project for Excellence in Journalism y un punto de referencia para quien quiera acercarse al hoy y ahora de la profesión periodística. El informe es un profundo análisis de la situación en la que se encuentran los medios en Estados Unidos, que este año saca a la luz interesantes conclusiones. Quizá la más importante es que, a diferencia de los que se suele creer, el número de personas que manifiestan interés por las noticias va en aumento. En palabras de uno de los autores del informe, Rick Edmonds, “según la mayoría de las mediciones realizadas, la audiencia de las noticias está creciendo si tenemos en cuenta la web y los medios impresos”.

Del impreso al “online”

Esta conclusión desmiente algunas visiones catastrofistas que anticipaban el final de la prensa a consecuencia del desinterés de las audiencias por la información que esta aporta. Pero a la vez reconoce un desplazamiento lento e inevitable hacia el contenido online.

En concreto, ¿qué es lo que pide la audiencia? Según los analistas del Pew Center, la gente quiere acceso sencillo a las noticias específicas que demanda. El público reclama una continua actualización, y también quiere estar en condiciones de utilizar esa información en una comunidad amplia. Quiere que los medios informativos le permitan tener de qué hablar, debatir, responder a preguntas, e incluso que le ayuden a conocer personas que piensen de modo similar o que defienda posturas distintas para pensarlas y ensayar argumentos en contra.

Al menos en Occidente, el periodismo trata de perfilar su identidad en un mundo de superabundancia informativa derivada de la extensión de las nuevas tecnologías.

eso, entre las conclusiones del informe “El estado de los medios de información 2008” se afirma que los periodistas ya no pueden dedicarse exclusivamente a crear, contar y analizar los acontecimientos. También deben ayudar al público a encontrar lo que le interesa y a sacar algún significado del conjunto.

El citado estudio, centrado en los 24 medios norteamericanos más influyentes, mostró que mientras apenas tres de ellos publicaban enlaces externos a finales de 2006, un año más tarde eran 11. Para los autores del informe, un site que se limite a sus propios contenidos sería algo así como una compuerta atascada. Los sitios de información ya no se conciben como un destino, sino como una plataforma abierta hacia el exterior. El estudio muestra la considerable proporción de artículos a los que el lector llega desde otro artículo. Y esto hace que cualquier información sea solo su propia primera plana. Por tanto, el artículo debería dar una idea de lo que se puede encontrar en el resto del sitio -en informaciones relacionadas del propio medio, recuperables en los archivos- y fuera de él.

Con estas nuevas, el periodismo está más cerca de aquel ideal que planteaba Arthur Miller al describir un buen periódico como “una nación hablándose a sí misma”. Pero la edición online puede aportar aún más a esta aspiración.

Periodismo ciudadano

Dan Gillmor está entre los principales expertos de uno de esos grandes caminos de renovación que intenta abrirse paso en el universo informativo: el periodismo ciudadano. La institución que dirige (citmedia.org) busca enseñar a la gente el modo de obtener mejor información y, sobre todo, las herramientas tecnológicas que permiten crear contenidos. En el fondo se trata de hacer, de los ciudadanos, periodistas. Y es que Gillmor es-tá convencido de que la solución del periodismo pasa por una democratización de los medios a través de la participación. Según él, esto abre un horizonte nuevo al periodista, pero en absoluto lo suprime.

Un ejemplo: sugiere Gillmor que el periodista pida a sus lectores que le ayuden, teniendo en consideración que cada vez es más fácil que haya alguien con un móvil o con una cámara en un sitio donde no esté presente ningún periodista. Y del dicho al hecho, con un caso que se convirtió en paradigmático: con motivo del huracán Katrina, Citizen Media se apoyó en el periodismo ciudadano para recorrer la ciudad y poner en Internet imágenes que mostraban el estado de las casas arrasadas. Algo semejante pasó con las imágenes de vídeo del tsunami en 2004; y con los atentados de Londres, en los que la única imagen de la explosión provenía del móvil de un ciudadano. Más reciente es el caso del asesinato de un periodista ciudadano chino que grabó en su móvil y publicó en su blog la brutal represión de una manifestación por parte de la policía.

La pregunta puede ser dónde entra aquí el periodista… si es que hace falta. Para Gillmor, no hay duda de la necesidad de su permanencia por lo que puede aportar en el nuevo panorama: “Los principios no cambiarán: exactitud, meticulosidad, imparcialidad, independencia, transparencia. Las técnicas serán de algún modo diferentes pero no sustancialmente. Pero con el tiempo los periodistas llegarán a ser más guías que oráculos, ayudando a su audiencia a encontrar el mejor y más relevante material”.

El informe “El estado de los medios de información 2008” cita, por ejemplo, el caso de correos electrónicos enviados directamente por el periodista a sus lectores para mantenerlos al tanto de la evolución de una situación.

Entonces, ¿prensa convencional o periodismo online? Son muchos los que piensan que no hay ni debe haber una dicotomía, y se inclinan por la convergencia redaccional.

La solución a esta invasión digital de los medios parece conducir hacia la convergencia redaccional y a unos servicios informativos basados, cada vez más, en contenidos temáticos, en detrimento de la estructura actual basada en plataformas de emisión. La posibilidad de crear redacciones integradas (papel y online) es otra respuesta destinada a la adaptación del periodismo a los nuevos tiempos.