Proyecto para extender la TV por cable en España

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Duración lectura: 2m. 52s.

Dos imperios norteamericanos de la comunicación, US West y Time Warner, han presentado un proyecto para hacer llegar el cable a 6 millones de hogares españoles en los próximos diez años y ofrecer 50 canales de televisión a quienes decidan abonarse.

El proyecto de US West y Time Warner prevé promover una serie de negocios para lograr una inversión total de 700.000 millones de pesetas. Ellos participarían con un máximo del 49%. En Cataluña, el socio español que aportará el 51% restante es Multimedia Cable, vinculado al ayuntamiento de Barcelona y a la Generalitat de Cataluña. En Euskadi se ha llegado a un acuerdo con otra empresa por mediación del Gobierno vasco.

El proyecto puede encontrar trabas, pues no hay en España una ley específica que regule el sector y el último anteproyecto está en estudio entre los Ministerios de Transporte y Economía. Mientras se encuentra el nuevo marco legal, la Ley de Ordenación de Telecomunicaciones vigente no permite a ningún socio ajeno a la Unión Europea tener más del 25% del capital de una concesión de radiodifusión sonora.

Hasta ahora, el cable llega a 700.000 hogares españoles, pero sólo 145.000 están abonados y reciben la señal de televisión. El precio mensual medio de un abono es de 2.000 pesetas y la entrada por conexión es de unas 6.000, con lo que se reciben entre 16 y 20 canales. Sin embargo, la oferta actual de las redes suele limitarse a los canales normales que recibe todo el mundo y a otros canales abiertos de satélites. Se produce todavía poca programación diferenciada, exceptuando algunos canales de información local.

La entrada de los grupos estadounidenses desbancará seguramente a la gran mayoría de las 600 pequeñas redes de televisión por cable que hay en España. Seguramente sólo dos o tres conseguirán sobrevivir en el sector. Según el número de abonados, la primera española es Procono Televisión (PTV), con 35.000; le sigue Tele Elche, con 10.000 y Teleón, que comenzó sus emisiones en diciembre de 1990, con 8.300 abonados. Otros cientos de operadores más discretos cuentan con abonados en ciudades pequeñas o comunidades de vecinos.

El secreto del éxito de la televisión por cable no es ofrecer canales a destajo. Está comprobado que el 90% del público no se interesa por los emitidos en lenguas extranjeras y valora mucho la calidad de la imagen. La mayor empresa, PTV, llegó a tener 60.000 abonados en sus mejores momentos. Pero comenzó a perderlos -explica en Actualidad Económica su presidente, Antonio Carrillo- “a medida que los medios técnicos de transmisión de las televisiones públicas y privadas comenzaron a garantizar buena señal”. Para que la televisión por cable sobreviva, los expertos consideran imprescindible tener -además de una cuota razonable- canales en castellano con programas sin cortes publicitarios.

Para valorar el futuro de este sector hay que contar con los planes de la Telefónica española. Esta empresa está perfeccionando la técnica para difundir la señal de televisión a través de los cables de fibra óptica con los que prevé conectar, antes del fin de década, el 80% de las ciudades españolas. De momento, su principal dificultad es comercial: el descifrador de la señal que debería comprar cada hogar cuesta 250.000 pesetas.

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