Principios éticos sobre la información televisiva

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Duración lectura: 2m. 20s.

Los periodistas del canal de televisión francés TF1 han acordado dieciocho medidas deontológicas sobre el modo de cubrir la información en algunas situaciones conflictivas (Le Monde, 26-I-94).

Por respeto a la sensibilidad del público se exige que aparezca “un aviso previo” en el caso de difundir una secuencia que pueda molestar. Respecto a la violencia se estipula limitar estas imágenes “exclusivamente a los reportajes cuyo valor ilustrativo esté justificado por la actualidad”. Se “excluirá toda imagen de carácter pornográfico y se delimitará con cuidado los reportajes con secuencias que puedan herir el pudor”.

Otro principio pide que se trate “con el mayor tacto todas las materias relativas a la infancia, respetando la voluntad de las familias”.

La cadena francesa quiere evitar que el terrorismo o la criminalidad se conviertan en espectáculo. Por eso prohíbe “filmar un acontecimiento en el que la presencia de las cámaras favorezca una acción criminal”, así como todo crimen anunciado previamente. Cuando se trate de un secuestro o crimen contra un niño, “los periodistas deben actuar en función del interés de la familia, si es preciso tras consultar con la autoridad”. Una de las reglas dice que “el periodista se abstendrá de difundir la entrevista de una persona que hable bajo coacción”. Con la misma lógica, no se dará tiempo de antena a quien lo exija por la fuerza, “salvo en el caso excepcional de un peligro real para una tercera persona o por requerimiento expreso de la autoridad”. Pero se entiende que no se retribuirá a grupos para que escenifiquen actos delictivos ante las cámaras.

Se aportan también algunos criterios para que las informaciones alcancen mayor rigor e imparcialidad: mostrar las declaraciones opuestas de los diferentes protagonistas de una información de actualidad; si algunos de esos protagonistas ha rechazado expresarse, el comentarista lo hará notar en su reportaje; y estar “especialmente vigilantes cuando utilizan entrevistas callejeras” para “no deformar con este recurso el sentido de una información o una situación”. Además se pide a los informadores usar con precaución las imágenes de archivo, identificándolas como tales si inducen a confusión. Si, en aras de la claridad, un reportaje debe reconstruir los hechos ocurridos, se indicará expresamente que se trata de una reconstrucción.

Otras medidas técnicas o de prudencia protegen el honor y la vida privada, entre ellas: evitar la repetición inútil o injustificada de secuencias que puedan dañar la honorabilidad de una persona o institución y “tomar las mayores precauciones de lenguaje” para mantener la presunción de inocencia. Por respeto a la vida privada se evitará un asedio desmedido de las cámaras sobre los personajes de actualidad.

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