Otros estrenos (6 octubre 2017)

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Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 6 de octubre.

La cabaña
The Shack

Director: Stuart Hazeldine. Guion: John Fusco, Andrew Lanham, Destin Daniel Cretton, basado en la novela de William Paul Young. Intérpretes: Sam Worthington, Octavia Spencer, Tim McGraw, Radha Mitchell. País: EE.UU., 2017. 132 min. Jóvenes.

La cabaña se centra en el personaje de Mack Phillips, un padre de familia marcado por el dolor de la pérdida traumática de su hija pequeña, Missy. Un día recibe una misteriosa carta que le invita a pasar el fin de semana en la cabaña donde se hallaron los últimos rastros de su hija. Desesperado e intrigado decide acudir, y se encuentra con unos anfitriones inesperados: la Santísima Trinidad.

Extraña película del director británico Stuart Hazeldine, que se basa en la novela de William Paul Young, un hijo de misioneros protestantes, víctima reiterada de abusos sexuales, y que finalmente rechazó pertenecer a un Iglesia institucional, algo que se deja notar en algún diálogo de la película. La cabaña propone una interesante catequesis –digámoslo así– sobre el perdón, incluso el perdón a uno mismo, así como sobre el dolor como ocasión de bien. Ciertamente, existen algunos aspectos susceptibles de matizar, pero el film deja un buen sabor de boca, probablemente porque su reflexión sobre el dolor y la misericordia es muy verdadera. Juan Orellana.

 

Morir

Director y guionista: Fernando Franco. Intérpretes: Marian Álvarez, Andrés Gertrudix, Íñigo Aranburu. País: España, 2017. 104 min. Jóvenes-adultos. (S)

Después del éxito de La herida –sobre todo, entre la crítica, que no dejó de alabar la magnífica interpretación de Marian Álvarez–, Fernando Franco presenta este crudo retrato de la irrupción de la muerte en la vida de un joven matrimonio.

Estamos ante una historia dura que se cuenta sin dramatismo, con un estoicismo que a veces puede resultar frío, con una falta de moralejas que alguno puede confundir con falta de profundidad. Y, sin embargo, a película vista se comprende que es una cinta con muchas capas y que lo que parece áspero y distante encierra una realidad muy rica. La de un matrimonio capaz de sufrir –aguantando las lágrimas– por amor al otro.

Cine lento, porque lo que se cuenta no se puede narrar con prisas. Cine denso porque uno no sabe cómo ha vivido hasta que se enfrenta a la muerte. Cine universal porque el lenguaje de la realidad no necesita subtítulos. Ana Sánchez de la Nieta.

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