Otros estrenos (28 marzo 2018)

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Duración lectura: 1m. 51s.

Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 28 de marzo.

El justiciero
Death Wish

Director: Eli Roth. Guion: Joe Carnahan, Wendell Mayes. Intérpretes: Bruce Willis, Vincent D’Onofrio, Elisabeth Shue, Dean Norris, Kimberly Elise, Camila Morrone, Beau Knapp, Jack Kesy. 107 min. Jóvenes-adultos. (V)

Remake de una notable película de los setenta, protagonizada por Charles Bronson. Bruce Willis interpreta a un hombre bueno que, tras una tragedia familiar, y ante la ineficacia de la policía, se decide a hacer de “vigilante” por las calles de Nueva York.

Una vez más nos encontramos con una nueva versión que no aporta gran cosa. Elli Roth (Hostel) consigue realizar una entretenida película, llevada con buen ritmo y, en ocasiones, brutal. Pero solo porque estamos acostumbrados a ver a Bruce Willis empuñar las armas podemos creernos la rápida transformación de un amable cirujano en tamaño justiciero. Fernando Gil-Delgado.

 

Cosas de la edad
Rock’n’ Roll

Director: Guillaume Canet. Guion: Guillaume Canet, Philippe Lefebvre, Rodolphe Lauga. Intérpretes: Guillaume Canet, Marion Cotillard, Johnny Hallyday, Jeanne Damas, Kev Adams, Gilles Lellouche. 123 min. Adultos. (DX)

Guillaume Canet dirige una historia que, en realidad, es la de él mismo. Cosas de la edad cuenta la crisis de los 40 del propio Canet, un actor exitoso, casado con una mujer aún más exitosa (interpretada por su propia esposa Marion Cotillard), que se resiste a que el paso del tiempo acabe con su éxito y emprende una desaforada y ridícula carrera para conquistar la eterna juventud.

Es una pena que el exceso de bufa y zafiedad oculten el interés que esta comedia –puro drama, en el fondo– encierra. A pesar de exageraciones e irregularidades (el segundo tramo es delirante y el tono soez resulta desagradable), Canet acierta al poner el dedo en la llaga de una sociedad absolutamente infantilizada, deslumbrada por un espejismo y ciega ante las cosas que, de verdad, pueden dar sentido a la vida. La interpretación de Cotillard, que sirve como contrapunto a la locura de su marido, añade valor a una película que –con un poco de contención– sería más que salvable. Ana Sánchez de la Nieta.