Las cadenas españolas no atienden las quejas de los espectadores

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Pamplona. En España, las cadenas de televisión no ejercen el autocontrol, por lo que haría falta un organismo externo de vigilancia. Así dijeron representantes del público e incluso de dos televisiones en una mesa redonda sobre “Derechos de los usuarios de los medios de comunicación”, celebrada el pasado 7 de abril en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.

Alfredo Urdaci, director y presentador del informativo de la noche de TVE, reconoció que “no sabemos cómo dar cabida a las preguntas, quejas y opiniones de los telespectadores y, en realidad, nos movemos únicamente por intuición”. Debería haber, añadió, “unas normas de actuación claras y escritas, disponibles para el público, que establecieran una relación cuasi-contractual”. Se tendría que dar garantías al usuario de que va a poder opinar, protestar y aportar algo, y no puede bastar con limitarse a decir “el espectador tiene derecho al zapping”.

Una iniciativa pionera -y por ahora única- en la televisión española es la institución en Antena 3 TV de la figura del Defensor del Espectador, cargo que ocupa la periodista Consuelo Álvarez de Toledo. Con franqueza dijo que “a pesar de recibir una media de mil consultas, quejas o sugerencias al mes y contestar a todas de forma individualizada, la eficacia de esta institución es más bien escasa”. De hecho, la Defensora del Espectador opina que “si bien la creación de esta figura fue un gesto valiente por parte de la cadena, el siguiente paso dado, la redacción de un Código Deontológico -aprobado por el Consejo de Dirección de la empresa-, no ha tenido prácticamente ninguna difusión interna”.

Álvarez de Toledo cree que “esta autorregulación aparente de los contenidos no servirá para nada mientras no exista un verdadero órgano de control externo a todas las televisiones”. Normalmente, la “censura” que sufren los profesionales se debe más a conflictos con los intereses comerciales y empresariales de la dirección que a los contenidos emitidos.

También José Iribas, senador por Navarra, afirmó que “es esencial una regulación externa” y abogó por la creación del Consejo de lo Audiovisual. Este “sería una institución independiente”, en la que debería haber representantes de los telespectadores; su función sería vigilar la aplicación de las normas nacionales y europeas, “especialmente en lo referente a protección del menor, calificación moral de los contenidos, regulación de la publicidad y prohibición de la contra-programación”.

Maribel Martínez Eder, presidenta de la Asociación de Telespectadores y Radioyentes (ATR) en Navarra, explicó que su organización se queja a veces a los anunciantes, para que retiren la publicidad de algún programa especialmente ofensivo. Pero, según Martínez Eder, “estas medidas son excepcionales, ya que siempre se prefiere actuar de forma positiva”.

Enrique Abad Martínez

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