La incierta revolución del DVD

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Duración lectura: 11m. 39s.

Un nuevo formato audiovisual en busca de usuarios
“El CD y el Laser Disc han muerto”. La industria del entretenimiento anuncia para el próximo otoño el lanzamiento masivo de un nuevo formato audiovisual: el DVD (Digital Video Disc o Digital Versatile Disc). Como es lógico, el consumidor quiere saber qué es, para qué sirve y si su futuro es tan seguro como se lo presenta. Sorprendentemente, las respuestas a cada una de esas preguntas no son tan inequívocas como cabría suponer en una operación que pretende revolucionar el mercado mundial de los medios de comunicación.

¿Qué significa DVD? La primera sigla indica digital. Cuando una información se puede almacenar en forma binaria -unos y ceros- la flexibilidad de su uso es prácticamente universal. El cambio de planteamiento tiene consecuencias revolucionarias. La informática -que ha convertido todo en archivo digital: textos, datos, imágenes, sonidos- gestiona y almacena la información con una rapidez y seguridad sin precedentes. El proceso se realiza sobre un soporte cada vez más potente y -muy importante- más accesible al usuario.

Es en la segunda sigla donde empieza la confusión. ¿Significa versátil? ¿Vídeo? Si el archivo es digital, es tan versátil como lo permita la tecnología actual, y la tecnología actual ya lo permite. Si puede incluir vídeo, este disco -la tercera sigla- puede incluir prácticamente todo.

Pero el intento de implantar un formato nuevo en el mercado es una batalla en la que “la industria propone y el consumidor dispone”. Un poco de historia puede ilustrar la imprevisible trayectoria de la evolución tecnológica en el campo audiovisual y de su aceptación -o rechazo- por parte del público.

La carrera del siglo

Desde su arranque, la industria de la música grabada se ha caracterizado por la lucha entre distintas soluciones. El primer asalto se da entre el fonógrafo y el gramófono. La Columbia intentó desde 1886 establecer la patente cilíndrica de Tainter y Bell, aunque también fabricaba el fonógrafo que Thomas Alva Edison había desarrollado diez años antes. A partir de 1912 el formato ganador es el plano, patentado en 1901 por Emile Berliner. La mayor compañía discográfica de la historia necesitó un cuarto de siglo para reconocer la derrota y despejar la incógnita al comprador. Las evoluciones son, durante casi cincuenta años, poco relevantes: una o dos caras con un tamaño de siete o diez pulgadas; todos los discos son de 78 rpm.

En 1948 Columbia introduce el cambio de velocidad: el disco LP, larga duración, de 33 1/3 rpm. A partir de 1955, gana la batalla a su precario antecesor y mantiene una hegemonía del mercado al conservar la versión económica de dos canciones -el disco sencillo- que tan decisiva influencia tendrá a lo largo de una década creativamente dorada de la industria discográfica.

Triunfo y límites del CD

Hasta 1979 el negocio navega viento en popa. El disco sencillo -pieza clave de la música basada en la canción- va paulatinamente perdiendo fuerza. Los artistas parecen necesitar de un espacio mayor para desarrollar sus ideas musicales. El LP ya no es una recopilación de sencillos, sino el eje alrededor del cual gira la creatividad discográfica. Pero, por primera vez en la historia, el negocio ya no crece. Lo que es peor: mengua. Desde mediados de los sesenta, el grupo holandés Philips ha introducido un elemento que no deja de ganar terreno: la casete.

A partir de 1982, la renovación deja fuera del reparto a la industria norteamericana. La compañía japonesa Sony ha unido fuerzas con los holandeses y lanzan el Compact Disc (CD). La operación tiene un antecedente no muy esperanzador: los dos grupos han fracasado en la lucha por el mercado del vídeo doméstico; y -dato para la reflexión- con una propuesta, el Betacam, cualitativamente muy superior al formato ganador, el VHS.

Cinco años después, el CD iguala en el mercado norteamericano las ventas del LP, cuya caída era ya imparable desde el comienzo de los 80. ¿Ha ganado el CD al LP? Sí y no: el nuevo formato -con un margen de beneficio muy superior al de su antecesor- tan sólo alcanza en 1990 el volumen de negocios que tenía el LP en 1982.

No basta con ser mejor

Los años noventa han significado una fuerte recuperación de la industria del entretenimiento, pero también han sido escenario de estrepitosos fracasos tecnológicos. Los líderes lanzan nuevos soportes que no encuentran respuesta en el consumidor. La grabación doméstica, tanto de audio como de vídeo, sigue siendo analógica. La informática ha incorporado el CD como soporte universal de almacenaje desde 1985.

El sector cinematográfico ha tenido que aguantar la crisis con un soporte cualitativamente muy inferior, pero muy rentable. El vídeo doméstico VHS es una hamburguesa tecnológica, pero la débil aceptación comercial del Laser Disc -un CD de mayor formato y dos caras de lectura- es una prueba más de que no basta con ser mejor. Esto ha llevado a replantear una solución para el consumo doméstico de cine digital.

Los dos sectores -el musical y el del vídeo- están en óptimas condiciones para aceptar una solución buena y bonita: una solución que es buena porque es bonita. El DVD es lo de siempre, pero más capaz y -lo que es más importante- con un aspecto familiar: tiene exactamente el mismo tamaño que el CD. No tiene un tamaño grande, un aparato que “sí, pero que vaya usted a saber”. No puede fallar.

Se conserva la misma medida y se aumenta la capacidad al menos siete veces. Por tanto, un DVD permite almacenar más de 130 minutos de imagen, con tres bandas de sonido para diferentes lenguas. En su versión informática la capacidad se multiplica por doce. Y todo ello con un precio “similar”. Similar ¿a qué?

O sea, que ya podremos tener la discografía completa de los Beatles en un DVD: la tuvimos en disco negro, la compramos en CD y la volvemos a comprar en DVD. Supongamos que sí: ¿compraremos un aparato nuevo para escuchar a los Beatles y, a la vez, para ver también sus películas?

Conflicto de intereses

Las aplicaciones que se proponen son: audio, vídeo, interactivo, juegos y almacenaje informático. En cada campo los criterios económicos no parece que permitan mantener un mismo criterio comercial. Está por ver si la industria discográfica -que ha hecho del CD una forma óptima de fabricar, con mínimo coste, material de reedición más que amortizado- está dispuesta a vender siete títulos por el precio de uno.

Lo cual lleva a la cuestión de si el DVD -como repiten los titulares informativos- matará o no al CD. El DVD necesita un lector especial. ¿De precio similar? ¿Con qué flexibilidad para las distintas aplicaciones? ¿Quién va a comprar material grabado si -y no es ciencia-ficción- es posible grabar audio a la carta con calidad digital desde Internet? Y es que la principal dificultad para la aplicación del desarrollo tecnológico choca con un conflicto de intereses entre la industria y el consumidor en cuanto a la rentabilidad de un replanteamiento del precio de la música.

La aceptación de un nuevo producto responde a la tonta pero inexorable regla de que “triunfa lo que convence”. Si alguien deja de comprar algo, hay que preguntarse por qué, y la calidad digital debe superar una barrera: el sistema debe permitir la grabación por el usuario. La industria musical lleva diez años intentando convencer al usuario de que cambie de formato, pero la iniciativa proviene de productos limitados a un fabricante. Sony ha ofrecido, en disco y en cinta, la posibilidad de grabar audio en calidad digital, pero su loable esfuerzo sólo ha tenido respuesta en la gama alta del usuario profesional. Philips ha sido incapaz de sustituir la casete convencional por otra aparentemente idéntica -familiar al usuario- y capaz de prestaciones superiores. Mientras los sellos discográficos viven de las rentas -la reedición-, el aficionado -que tampoco está para matices- sigue usando el walkman antes de meterse en un lujoso callejón sin salida.

El secreto está en la uve

Por otro lado, la informática -sin grandes prejuicios comerciales- desarrolla herramientas para que cualquiera pueda archivar su producto -desde un soneto hasta un remix- y hacerlo accesible a cualquier punto del planeta, saltándose limpiamente el hasta ahora inevitable peaje del intermediario para un proceso que no necesita ni siquiera distribución y que se comercializa solo. Se podrá alegar que no es fácil ganar dinero así, pero tampoco hay mucho que perder cuando la alternativa es un sector que no cree en la inversión con riesgo, la única que produce negocio y que aporta novedad: esa continua renovación que fue, en otros tiempos, la clave de su espectacular rentabilidad.

Por tanto, si el DVD no se comercializa con la posible versatilidad que, en algunas informaciones, se da a la “uve”, y es un formato orientado al vídeo y similares, el conflicto con el CD actual dejará de existir y este último permanecerá mientras haya quien esté dispuesto a pagar un precio cada vez menos sostenible. El usuario habrá perdido una nueva oportunidad de tener más por menos.

José Miguel NietoDetalles técnicosPara quien desee saber más sobre las características técnicas del DVD, ofrecemos los datos esenciales en forma de preguntas y respuestas.¿Cómo es un DVD?

El DVD es similar al CD, en el que está basado. Tiene 5 pulgadas (12 cm) de diámetro y puede albergar dos capas superpuestas de datos en cada cara. Cambiando ligeramente el foco del láser que lee el disco se accede a una u otra capa. De este modo, la capacidad de un DVD (hasta 12 gigabytes) es muy superior a la de un CD (650 megabytes): casi 19 veces mayor (1 gigabyte = 1.024 megabytes).

En una sola capa de DVD se puede almacenar unos 133 minutos de vídeo, varias bandas de sonido y hasta 32 juegos de subtítulos. El DVD permite también almacenar tomas desde distintos ángulos de cámara, indicaciones convencionales sobre el público apropiado del producto y diversos formatos de pantalla.

¿Qué ventajas presenta el DVD frente a los otros formatos audiovisuales?

La principal ventaja del DVD es que ofrece una excelente calidad de imagen y sonido, muy superior a la del VHS o a la del Laser Disc. Además, el DVD presenta todas las ventajas del CD: permite el acceso instantáneo al sector elegido y no pierde calidad por más que se use.

¿Qué inconvenientes tiene?

Por ahora, no es posible grabar en un DVD, a diferencia de lo que ocurre con las casetes de música o las cintas de vídeo. Sony prepara una versión grabable de DVD, con capacidad para hasta cinco horas y media de imágenes y sonido; pero no estará lista hasta el año 2000, por lo menos, y al principio será cara.

Otro inconveniente es la escasez de producciones en DVD. Aunque las principales productoras cinematográficas, como Columbia TriStar o Warner, ya han publicado algunos títulos en este formato, falta mucho para que el catálogo de películas en DVD sea tan amplio como el disponible en VHS o en Laser Disc. La misma limitación de catálogo se aprecia al comparar el DVD con el CD.

¿Cuándo se comercializará el DVD?

En Japón, el DVD está en el mercado desde octubre de 1996. Hasta ahora ha tenido más bien pocos compradores. Las principales marcas japonesas (Toshiba, Panasonic, Pioneer) han empezado a vender aparatos de DVD también en Estados Unidos. El DVD llegará a Europa y a otros países de Asia en otoño próximo. Queda aún alguna cuestión técnica sin resolver: no está claro si en Europa los DVD se harán con sonido Dolby Digital o con Musicam.

¿Se podrán alquilar películas en DVD?

En Estados Unidos, sí: la cadena de videoclubs Blockbuster ya ha llegado a un acuerdo con Sony. Del resto del mundo, no hay noticias. Blockbuster anuncia que ofrecerá DVD de alquiler a precios similares a los de las cintas VHS. Ciertamente, el DVD es ideal para el alquiler, ya que no se desgasta con el uso.

¿Desaparecerán los vídeos VHS y los Laser Disc?

De momento, no; pero se supone que el DVD acabará sustituyendo a unos y a otros. De hecho, el año pasado, el anuncio de que se iba a lanzar al mercado el DVD hizo que bajaran considerablemente las ventas de Laser Disc. Así que este último formato -tan reciente- será la primera víctima del DVD, que es mejor, más compacto y más barato. La transición de un sistema a otro se verá facilitada por aparatos como los de Pioneer, que sirven para ambos formatos. En cambio, mientras no haya DVD grabables y no baje el precio de los aparatos, el DVD no podrá sustituir al actual vídeo.

¿Y el CD-ROM?

Probablemente también desaparecerá. Muy pronto estará disponible el DVD-ROM, que es un DVD para ordenadores, pensado para reemplazar al CD-ROM: con la misma finalidad que éste pero con una capacidad mucho mayor.

Además, los fabricantes ya se han puesto de acuerdo en una norma para discos DVD-ROM en los que se pueda grabar, que se llamarán DVDRAM. Se espera que a finales de este año estén en el mercado las primeras disqueteras (drives) para DVD-RAM.

Aceprensa

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