La BBC debería ceder parte de sus ingresos a las cadenas privadas

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Duración lectura: 2m. 18s.

Un libro blanco presentado por el gobierno británico propone que la BBC ceda a las cadenas privadas una parte de los ingresos que obtiene con el canon anual que pagan los televidentes. Este trasvase muestra una tendencia a redefinir la financiación de la televisión pública en Europa, manifestada también en Francia y en España con la anunciada desaparición de la publicidad en la televisión estatal.

La BBC, desprovista de publicidad y de patrocinio privado, se financia casi exclusivamente por los ingresos provenientes del canon o licencia anual, fijado actualmente en 142,5 libras anuales (167 euros) por televisor. Su presupuesto asciende a 3.600 millones de libras, con el que financia ocho canales de televisión, estaciones de radio y una web informativa en Internet que es de las más visitadas.

Según la propuesta hecha en el libro blanco “Digital Britain”, presentado por el Ministro de Comunicaciones Lord Carter, la BBC cedería a sus competidores el 3,5% de los ingresos por el canon. De esta suma, 100 millones servirían para que la cadena comercial ITV financiara sus programas informativos regionales, en gran parte deficitarios. Y otros 30 millones para que otros productores pudieran hacer documentales sobre problemas de actualidad, que se exhibirían en la televisión o en Internet.

El libro blanco propone también que Channel 4 reciba apoyo financiero a través de una acción conjunta con BBC Worldwide, el brazo comercial de la BBC, que obtiene sus ingresos por la venta de programas en el extranjero y de otros productos.

Este trasvase de recursos sería un balón de oxígeno para las televisiones privadas, que atraviesan grandes dificultades por la fragmentación de la audiencia y la caída de la publicidad, y que acusan a la BBC de competencia desleal.

Pero las propuestas de “Digital Britain” no han caído bien a todos. Michael Lyons, presidente de la BBC, ha dicho que el telespectador paga el canon para que se gaste en servicios relacionados con el servicio público que presta la BBC, y que trasvasar estos recursos sería una “ruptura de contrato”.

Los dirigentes de la BBC cuentan con movilizar al potente grupo de parlamentarios laboristas y centristas, defensores del servicio público de televisión. Y tendrán que hacerlo pronto, pues los conservadores, favoritos para las elecciones que deben celebrarse antes de mayo de 2010, son más hostiles que los laboristas al audiovisual público.

La BBC hace valer además que ha emprendido un vasto programa de austeridad para hacer frente al gasto que supone el paso a la televisión digital.

El futuro todavía no está escrito, pero da la impresión de que también la BBC va a ver mermado su predominio.

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