La asistencia al cine en EE.UU. baja un 10%

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“La guerra de los mundos”, la última película de Spielberg, se estrenó en 3.909 salas en un momento inmejorable, el puente del 4 julio, día de la fiesta nacional. La cinta, con un presupuesto de 128 millones de dólares, recaudó 113 millones. En la misma fecha, un año antes, “Spider-Man 2”, con un presupuesto de 200 millones, logró 180.

En su conjunto, el cine norteamericano obtuvo en ese largo fin de semana un 25% menos de ingresos que un año antes. Y es que la asistencia a los cines ha disminuido en Estados Unidos un 10% en el último año.

Y no es que a los norteamericanos les guste menos ver películas o consumir productos audiovisuales: entre 2000 y 2004, el tiempo dedicado por los norteamericanos a ver DVD aumentó un 53% (hasta llegar a 78 horas mensuales -casi tres horas diarias-); el uso de Internet aumentó un 77%, y el de videojuegos un 20%. Los ingresos procedentes del mercado de alquiler (ver cuadro) y venta de DVD son cada vez más importantes.

Si se buscan razones para esta recesión en el número de espectadores en los cines, habría que empezar señalando que en los últimos tres años han subido los precios de las entradas, que rondan los 11 dólares. Sumando a la entrada, las palomitas y la bebida casi institucionalizadas, el gasto que supone ir una vez al cine resulta superior a los 17,99 dólares que cobra la empresa Netflix por un abono mensual que permite alquilar hasta tres DVD cada vez, a elegir entre un catálogo de 45.000 y con envío gratuito a casa. Además, hay que tener en cuenta que, por lo general, el lapso de tiempo entre el estreno de una película en los cines y la posibilidad de alquilarla en DVD no suele ser superior a cuatro meses. Como, al mismo tiempo, Hollywood ha aumentado los presupuestos de sus producciones, resulta que el mercado del DVD proporciona una parte cada vez mayor de los ingresos que reportan las películas, y en algunos casos es lo que asegura recuperar la inversión.

En un sondeo realizado por Gallup a fines de mayo, uno de cada tres encuestados afirma que no va al cine porque prefiere ver las películas en casa. El 25% cree que el cine es muy caro y el 20% piensa que la calidad de las películas es baja. Estos dos últimos datos son decisivos para quienes estarían dispuestos a volver al cine: un 71% lo haría si bajaran los precios y un 70% si mejorara la calidad. A mediados de junio, según una encuesta de Associated Press, la mitad de los encuestados opinaba que Hollywood produce películas cada vez peores.

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