Estados Unidos reacciona contra la “telebasura”

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Duración lectura: 2m. 15s.

Las quejas contra la “telebasura” -y la “radiobasura”- no son nuevas, pero ahora han adquirido mayor fuerza y eficacia en Estados Unidos. Un detonante ha sido la exhibición de Janet Jackson durante la retransmisión en directo de la “Super Bowl” (1 de febrero), la final nacional de fútbol, que atrae una enorme audiencia. Todos han pedido excusas: la cantante, la cadena MTV, que produjo el espectáculo musical para llenar el intermedio del partido, y la CBS, que lo emitió. Pero el asunto no ha quedado ahí: ante las críticas del público y de las autoridades, las cadenas han empezado a poner coto al mal gusto.

La CBS ha anunciado que pondrá un retraso de 10 segundos en la retransmisión en directo de grandes eventos deportivos, para que en los espacios de relleno y entrevistas no vuelva a ocurrir lo de la “Super Bowl”. Lo mismo hará con sus talk shows, y la Fox ha decidido tomar idéntica medida con los suyos. Además, la Fox ha reforzado su departamento de supervisión, para vigilar los programas. MTV también se suma a los 10 segundos de cautela en sus emisiones musicales más vistas. Clear Channel, la mayor propietaria de emisoras de radio del país, ha optado por un retraso de 20 segundos, después de tomar las medidas más contundentes: ha retirado el micrófono a dos locutores estrella, conocidos por sus más que atrevidos programas.

Los medios responden así a la indignación del público y las amenazas de las autoridades. Las quejas de la audiencia son una oleada; pero lo que quizás más les ha hecho recapacitar es el ambiente político. A principios de marzo, la Cámara de Representantes aprobó una fuerte subida de las multas por emisiones indecentes: de 27.500 a 500.000 dólares. Y la Comisión Federal de Comunicaciones ha advertido que empleará más rigor; ya ha abierto un expediente por el incidente de la “Super Bowl”.

Según John Hogan, presidente de Clear Channel, la “Super Bowl” catalizó una reacción que se estaba preparando desde hacía tiempo en la audiencia. Es, precisa, “una creencia extendida de que los poderosos medios habían ido demasiado lejos” (New York Times, 15-III-2004).

El motivo de los excesos, según la opinión común, ha sido la carrera por la audiencia. Las grandes cadenas generalistas, al ver que perdían espectadores a favor de los canales por cable, mucho más laxos en materia de decencia, optaron por competir con las mismas armas. Pero el público no ha tolerado que el mal gusto, aceptado en los canales especializados por cable, pasara al prime time.