El cine francés, el más subvencionado de Europa

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Duración lectura: 3m. 2s.

Aprovechando la celebración del Festival de Cannes, el Observatorio Europeo del Audiovisual ha presentado un estudio comparativo sobre las ayudas públicas para películas y trabajos audiovisuales en 35 países europeos. Los autores, André Lange y Tim Westcott, concluyen que el cine europeo recibe ayudas por casi 1.300 millones de euros al año. Francia es el país que más promociona su cine, con un 38,7% del total de ayudas disponibles en Europa.

Destaca el estudio que todos los países europeos, en los ámbitos estatal, regional y municipal, tienen mecanismos de ayuda directa a la industria audiovisual, a los que hay que sumar las ayudas procedentes de instituciones de la UE. Las ayudas directas han crecido significativamente en los últimos años: de 963 millones de euros en 1998 a 1.271 millones en 2002.

Francia es el país más generoso con su sector audiovisual, ya que distribuye el 38,7% del total de ayudas europeas; le sigue Alemania, con el 14,6%. Hay que tener en cuenta que en el capítulo de las ayudas indirectas, las exenciones fiscales son muy significativas en países como Reino Unido, Holanda, Luxemburgo e Irlanda; mientras que en España e Italia existen créditos preferenciales con dinero público para la realización de películas o audiovisuales.

La procedencia de los fondos para las ayudas varía según los países. En España, Italia, Rusia y Turquía proceden fundamentalmente de los presupuestos generales del Estado. En Francia, Alemania y la Bélgica francófona, de los gravámenes que pesan sobre los ingresos de varios sectores de la industria del audiovisual, como las televisiones, los operadores de cable, los productores y distribuidores de vídeo. La lotería nacional proporciona fondos para las ayudas al cine en Gran Bretaña y Finlandia, mientras que en Alemania y Suecia proceden de contribuciones voluntarias de los canales de televisión.

Junto a las ayudas nacionales, el estudio destaca el incremento de fondos de entes de rango regional e incluso local. Por otro lado, hay una creciente tendencia a que las ayudas estén en función del éxito de taquilla de las películas. Otro fenómeno muy extendido es la creación de organismos específicos para la regulación de esas ayudas. Por último son frecuentes las ventajas fiscales para la industria audiovisual.

Los autores del estudio señalan que en Europa está extendida la idea de que la actividad audiovisual no debe regularse solo por las reglas del mercado, y que la adjudicación de fondos públicos se justifica por la necesidad de preservar la diversidad cultural.

En 2001, el 4,8% de los ingresos de las productoras audiovisuales europeas tuvo su origen en ayudas públicas, que beneficiaron mucho más a las películas (9,2%) que a los productos para televisión (2,7%).

En 2003, se vendieron 954 millones de entradas de cine en los 25 estados miembros de la UE, con un descenso de espectadores del 4,4%. Las películas europeas supusieron un 25,7% del mercado global en la UE. Las de EE.UU. acapararon el 72,1%. Las tres películas europeas que llevaron más espectadores de la UE a pasar por taquilla fueron las británicas Johnny English (13,7 millones de entradas) y Love Actually (12,5 millones), y la alemana Good Bye, Lenin! (9,2 millones). Se confirma también que escasas películas europeas tienen éxito fuera de las fronteras nacionales. Sólo las tres mencionadas consiguieron más de un 20% de sus espectadores en otros países europeos. La gran aventura de Mortadelo y Filemón (4,9 millones) fue la séptima película más taquillera en Europa en 2003, pero solo tuvo éxito en España.