Posiciones enfrentadas en el Consejo de Europa sobre la eutanasia

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La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, que en 1999 se pronunció en contra de la legalización de la eutanasia, ha diferido un nuevo debate sobre la cuestión al comprobar que no hay acuerdo para cambiar la recomendación anterior. El debate, que debería haberse iniciado el 30 de septiembre, podría celebrarse a comienzos de 2004.

La Asamblea, formada por diputados de los parlamentos nacionales de los 45 países del Consejo de Europa, dictaminó en 1999 que la eutanasia, aun voluntaria, contraviene el artículo 2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que afirma que “la muerte no puede ser infligida intencionadamente a nadie”. Por tanto, los diputados exhortaban a los gobiernos a mantener “la prohibición absoluta de poner fin intencionadamente a la vida de los enfermos incurables y de los moribundos”.

Para afrontar los problemas que plantea la atención de enfermos terminales, recomendaba el desarrollo de las unidades de cuidados paliativos en los hospitales y en la atención domiciliaria; respetar la voluntad del enfermo terminal que, debidamente informado, rechaza tratamientos extraordinarios; y tener en cuenta las disposiciones escritas que haya podido dejar el paciente antes de llegar al estadio terminal (ver servicio 104/99).

Ahora algunos diputados han querido replantear el debate. Dos iniciativas estaban sobre la mesa. Un proyecto de resolución, defendido por el diputado liberal suizo Dick Marty y aprobado por solo 15 votos contra 12 en la comisión de cuestiones sociales, invitaba a los países miembros a adoptar una legislación que autorice a los médicos a poner fin a la vida de “los enfermos incurables, que sufran dolores constantes, intolerables y sin esperanza de mejora” y que manifiesten este deseo “de manera repetida, voluntaria y tras madura reflexión”.

El otro texto, propuesto por el diputado laborista británico Kevin McNamara en nombre de la comisión de las cuestiones jurídicas, defendía mantener la recomendación 1.418 de 1999.

Dick Marty aducía que la situación ha cambiado desde 1999. Su primer argumento es que la prohibición de la eutanasia no impide que hoy se practique habitualmente, sin que sea sancionada. Despenalizar la eutanasia ayudaría a controlarla mejor. También subraya que Holanda y Bélgica han aprobado ya la despenalización de la eutanasia, considerándola compatible con la Convención Europea de Derechos Humanos, y que estas leyes no han dado lugar a un aumento de casos de eutanasia.

En cambio, Kevin McNamara destacaba que solo una pequeña minoría de médicos están dispuestos a practicar la eutanasia. Por otra parte, según muchos médicos, las demandas de eutanasia expresan a menudo “peticiones de ayuda”. El diputado laborista estimaba que la ley belga es demasiado reciente (2002) para que pueda evaluarse su repercusión y que la despenalización en Holanda ha tenido por efecto aumentar los casos de eutanasia, en contra de las cifras aducidas por Marty.

Ante la discrepancia de puntos de vista, la Asamblea consideró que había que reflexionar más a fondo sobre la cuestión, antes de proponer una nueva recomendación. El debate podría reemprenderse en la sesión de enero de 2004.

En Europa la mayoría de los países consideran delito la práctica de la eutanasia. Aunque la cuestión de la despenalización se replantee de modo recurrente, solo se ha hecho así en Bélgica y Holanda.

En la práctica sanitaria, el mayor cambio respecto a 1999 es el desarrollo de los cuidados paliativos a los enfermos terminales, de modo que unos dolores “constantes e intolerables” indicarían un fallo en la atención médica.

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