Varias historias sobre el denominado “parto libre” han saltado a los diarios recientemente. En una de ellas, la protagonista fue la influencer australiana Stacey Hatfield, de 30 años, muerta el 29 de septiembre pasado como resultado de una hemorragia posparto. No había dado a luz en un hospital, sino en su casa en Melbourne, sin ningún médico o comadrona a la vista. Solo estaba presente una doula, una coach que, más que para intervenir, había ido para constatar que, como era un parto “100% natural”, todo tenía que salir forzosamente bien. Y no, no salió.
La otra situación, narrada por El Confidencial, concierne a una parturienta española que, en agosto, llegó con 43 semanas a un hospital granadino, ya con el bebé muerto en su vientre y con …
Contenido para suscriptores
Suscríbete a Aceprensa o inicia sesión para continuar leyendo el artículo.
Un comentario
Otra vez bloqueada